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Tras 50 años, EE. UU. y Cuba abrirán sus embajadas el 20

Obama pide al Congreso poner fin al embargo hacia la isla

El ministro interino de Relaciones Exteriores de Cuba, Marcelino Medina saluda al jefe de la Sección de Intereses de EE. UU. en La Habana, Jeffrey DeLaurentis, quienes intercambiaron las cartas de los presidentes ayer en La Habana. foto edh / EFE

El ministro interino de Relaciones Exteriores de Cuba, Marcelino Medina saluda al jefe de la Sección de Intereses de EE. UU. en La Habana, Jeffrey DeLaurentis, quienes intercambiaron...

El ministro interino de Relaciones Exteriores de Cuba, Marcelino Medina saluda al jefe de la Sección de Intereses de EE. UU. en La Habana, Jeffrey DeLaurentis, quienes intercambiaron las cartas de los presidentes ayer en La Habana. foto edh / EFE

WASHINGTON/LA HABANA. Cuba y EE. UU. dieron ayer un paso decisivo en el deshielo de sus relaciones, luego de 50 años, al anunciar que el 20 de julio será la reapertura de sus embajadas.

El anuncio se formalizó con el intercambio de cartas entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, donde ambos confirmaron la fecha para la restauración diplomática de unas relaciones rotas desde 1961. 

El presidente Barack Obama calificó al evento de "paso histórico" en la relación bilateral y dijo que es el comienzo de un "nuevo capítulo para nuestros vecinos en las Américas". Adelantó que el secretario de Estado, John Kerry, viajará a la capital cubana para la ceremonia de apertura de la sede diplomática.

"Con este cambio podremos incrementar sustancialmente nuestros contactos con el pueblo cubano, tendremos un mayor equipo en nuestra embajada y nuestros diplomáticos podrán desplegarse más a lo largo de la isla", dijo durante una alocución televisada en vivo desde la Casa Blanca y transmitido también en La Habana. 

"Eso incluirá al gobierno cubano, a la sociedad civil y a cubanos que se acerquen en busca de una vida mejor", agregó Obama.

Cuba anunció que el acto de apertura de su embajada en Washington estará encabezado por el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, al que acompañará una delegación "integrada por destacados representantes de la sociedad cubana", según una declaración oficial del régimen en la isla. 

En su carta a Obama, Raúl Castro destaca que Cuba asume esta decisión "animada por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos". 

Castro añade en la que misiva que Cuba "se inspira en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional" entre ellos "la igualdad soberana, el arreglo de las controversias por medios pacíficos o abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado". 

Pero además de la carta, el Gobierno de Cuba emitió una declaración donde afirma que con el restablecimiento diplomático y apertura de embajadas concluye "la primera etapa de lo que será un largo y complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales". 

Cuba insiste en que no puede haber relaciones normales con EE. UU. mientras se mantenga el embargo contra Cuba, un "bloqueo" según la isla que "se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano, es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía y constituye una violación del Derecho Internacional". 

Por ello, pide que "se compense" al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas estadounidenses durante las últimas cinco décadas. 

La isla también considera "indispensable" la devolución del territorio "ilegalmente ocupado" por la Base Naval de Guantánamo.

Tras el anuncio, el proceso de normalización de relaciones entre Cuba y EE. UU. entra en una nueva etapa que tendrá como escenario central el Congreso estadounidense, clave para levantar las restricciones sobre la isla. 

Pese a que el presidente Obama ya implementó varias acciones ejecutivas para relajar las prohibiciones de los viajes y algunos intercambios comerciales tras el anuncio del deshielo el pasado diciembre, no será posible acabar con el histórico embargo hasta que el Congreso no legisle al respecto. 

Por eso, Obama apeló ayer inmediatamente a los legisladores para que se pongan manos a la obra, ya que de ellos depende que "el proceso de normalización", avance.

Aunque el escenario se vislumbra cuesta arriba, ya que los republicanos, que ahora dominan el Congreso, critican el deshielo con Cuba (leer nota aparte). —AGENCIAS

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