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Con vientos de más de 300 kph

Tornado de Oklahoma peor que la bomba de Hiroshima

Las autoridades estatales redujeron ayer de 51 a 24 la cifra de víctimas

Una familia sale del sótano tras el paso del tornado y se encuentra con este paisaje de destrucción. foto edh / REUTERS

Una familia sale del sótano tras el paso del tornado y se encuentra con este paisaje de destrucción. foto edh / REUTERS

Una familia sale del sótano tras el paso del tornado y se encuentra con este paisaje de destrucción. foto edh / REUTERS

OKLAHOMA. La humedad, la fuerza del viento y la lluvia se combinaron con toda precisión para generar el enorme tornado que devastó Moore, Oklahoma. Y esa combinación liberó una asombrosa cantidad de energía que opacó el poder de la bomba atómica que arrasó con Hiroshima.

Ayer por la tarde, el Servicio Meteorológico Nacional lo clasificó en el tope de la escala, como un tornado EF-5, por la velocidad de los vientos y la severidad de los daños. Se calcula que los vientos alcanzaron velocidades de entre 324 kilómetros por hora y 340 kph.

Varios meteorólogos contactados por The Associated Press usaron mediciones en tiempo real para calcular la energía liberada durante el tiempo que duró el fenómeno, aproximadamente una hora. Esos cálculos oscilaron entre ocho veces y más de 600 veces la fuerza de la bomba de Hiroshima, y la mayoría de los expertos se inclinan por darle el máximo.

Durante ciertos momentos el tornado tuvo un ancho de 3 kilómetros, y su paso se prolongó durante 27.5 km y un tiempo de 40 minutos, mucho tiempo en el caso de un tornado normal, pero no demasiado inusual para uno tan violento, dijo el meteorólogo investigador Harold Brooks, del Laboratorio Nacional de Tormentas Severas en Norman, Oklahoma. Menos de 1 % de todos los tornados en EE. UU. tienen tal nivel de fuerza, y ocurren sólo 10 veces al año, dijo.

Mientras, ayer, la búsqueda de sobrevivientes y de víctimas casi llegaba a su fin entre los escombros que cubrían un suburbio de Oklahoma donde un gigantesco tornado destruyó viviendas, dijo el jefe de bomberos. Las autoridades redujeron la cifra de muertos de 51 a 24.

Las víctimas fatales incluyeron nueve niños, entre ellos siete que perdieron la vida en la Escuela Primaria Plaza Towers, que fue impactada directamente por el tornado más letal en azotar a EE. UU. en dos años.

El jefe de bomberos, Gary Bird, afirmó que estaba "98 % seguro" de que no había más sobrevivientes ni cadáveres que recuperar debajo de los escombros en el pueblo de Moore.

Agregó que todas las viviendas destruidas habían sido revisadas "al menos tres veces" y que tenía la esperanza de que el trabajo se completara anoche, aunque las lluvias torrenciales podrían dificultar el esfuerzo.

Trabajadores de emergencias rescataron más de 100 sobrevivientes de entre los escombros de hogares, escuelas y un hospital, y alrededor de 237 personas resultaron heridas.

La gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, dijo que la cifra de muertos podía aumentar. "Puede que haya cuerpos que fueron trasladados a hogares locales para los funerales", indicó.

La Guardia Nacional, bomberos de más de 12 departamentos y socorristas de otros estados trabajaron durante toda la noche en busca de sobrevivientes en una localidad de 55,000 habitantes.

La escuela Plaza Towers fue una de los cinco centros de enseñanza básica que azotó el tornado.

"Literalmente levantaban las paredes y los niños salían", dijo el sargento de la policía estatal de Oklahoma, Jeremy Lewis. "Recuperaron niños de abajo de bloques de concreto sin un rasguño", agregó.

Después de oír que el tornado se dirigía hacia otra escuela llamada primaria Briarwood, David Wheeler salió del trabajo y manejó 160 km bajo una cortina de lluvia y viento en busca de su hijo de 8 años, Gabriel. Cuando llegó a la escuela "era como si hubieran barrido la tierra, como si el pasto acabara de ser arrancado", dijo.

A la larga halló a su hijo sentado junto a la maestra que lo había protegido. Tenía cortes en la cabeza y moretones, pero estaba vivo. Al aproximarse el tornado, los estudiantes de Briarwood fueron dirigidos primero a las aulas, pero una maestra de tercer grado "a quien Wheeler identificó como Julie Simon" supuso que no eran seguras y metió a los niños en un armario, indicó.

La maestra protegió a Gabriel con sus brazos y lo hizo acurrucar al tiempo que el tornado derribó el techo y comenzó a succionar a los alumnos con una fuerza ascendente tan fuerte que a quienes tenían gafas se las voló, dijo Wheeler.

"Ella salvó sus vidas metiéndolos en un armario y haciéndoles bajar la cabeza", agregó. —AGENCIAS

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