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Tormenta sigue activa tras tornados e inundaciones en EE.UU.

Al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas al paso de los tornados en la zona de Dallas, donde causaron daños considerables

Veintiún estados en alerta y al menos 43 muertos tras paso de tornados y tormentas

Al menos 43 muertos tras el paso de tornados y tormentas en el sur y centro de Estados Unidos. Veintiún estados, de Nuevo México a Michigan siguen estando...

Mientras los residentes del norte de Texas analizaban el lunes la destrucción de los mortí­feros tornados del fin de semana, el sistema de tormentas que desencadenó los meteoros trasladaba un tiempo invernal al centro-norte de Estados Unidos y agravaba las inundaciones, a las que ya se atribuí­an más de una decena de muertes.

Al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas al paso de los tornados en la zona de Dallas, donde causaron daños considerables. Las tormentas e inundaciones en Missouri e Illinois se sumaban a una serie de efectos del mal tiempo en todo el paí­s, que provocaron al menos 43 muertes en menos de una semana.

Para el lunes se pronosticaron precipitaciones en el centro del paí­s con nevadas intensas, heladas y vientos fuertes en 11 estados y lluvias intensas en zonas ya anegadas de Missouri y Arkansas.

Los daños empezaban a quedar patentes el domingo en el norte de Texas, donde las autoridades estimaban que hasta 1.450 viviendas quedaron dañadas o destruidas. Habí­a vehí­culos destrozados, lí­neas eléctricas derribadas y árboles arrancados. Las lluvias fuertes, el viento y las temperaturas bajas complicaban las tareas de limpieza el domingo por la tarde.



"Esto representa un enorme impacto sobre nuestra comunidad y todos estamos sufriendo", dijo Pedro Barineau, teniente de la policí­a de Garland, en referencia a ese suburbio ubicado 32 kilómetros (20 millas) al noreste de Dallas donde ocho personas perdieron la vida, 15 resultaron heridas y unas 600 estructuras resultaron dañadas, principalmente casas.

El servicio meteorológico dijo que un tornado EF-4, el segundo más poderoso de la clasificación con vientos de más de 320 kph (200 mph), azotó la comunidad el sábado alrededor de las 6:45 de la tarde.

Natalie Guzman, de 33 años, tomó fotografí­as de la casa de su familia en un vecindario en Garland. Una pared de la cochera se vino abajo al igual que el techo. La única parte de la vivienda que al parecer se salvó fue la recámara principal, en la que su cuñado se refugió el sábado en la noche. í‰l era la única persona que estaba en la casa y le dijo que apenas tuvo tiempo para refugiarse con sus perros en el baño.

"Fue peor de lo que imaginé", declaró Guzmán al comparar el escenario con las fotos que su cuñado le habí­a enviado el sábado.

En el poblado de Rowlett, cerca de Garland, el administrador municipal Brian Funderburk dijo el domingo en la mañana que 23 personas resultaron heridas, sin que se informara de muertos ni desaparecidos. Los daños se correspondí­an con un probable tornado de categorí­a EF-3 con vientos de 265,5 kph (165 mph), según el servicio meteorológico.

En un comunicado del domingo por la noche, el juez del condado de Dallas Clay Jenkins informó que hasta 600 viviendas habí­an sufrido daños en Rowlett.

Los equipos de emergencia pintaban una "X'' negra en las puertas tras registrar cada vivienda. En algunos casos se veí­a como si las casas se hubieran elevado y dejado caer sobre el suelo en un montón de escombros.

Los patrulleros del estado cortaron carreteras, equipos de reparaciones restauraron el suministro eléctrico y la gente caminaba por la zona, en silencio y aturdida.

Otras tres personas murieron en el condado de Collin, unos 72 kilómetros (45 millas) al nordeste de Dallas, según el número dos de la policí­a del condado, Chris Havey, aunque los detalles no estaban claros en un primer momento.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, emitió el domingo declaraciones por zona catastrófica para cuatro condados —Dallas, Collin, Rockwall y Ellis— y advirtió que la cifra de ví­ctimas podrí­a subir.

Por su parte, la gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, decretó el estado de emergencia por las alertas de ventisca y tormenta de hielo en el oeste y de inundaciones en el este, donde una localidad registró unos 23 centí­metros (9 pulgadas) de lluvia.

Se registraron ocho personas con lesiones relacionadas con la tormenta, según el Departamento de Gestión de Emergencias del estado, y unas 60.000 viviendas y negocios se quedaron sin electricidad.

Más al norte, la lluvia causó inundaciones y situaciones peligrosas en la carretera en Missouri, donde el gobernador Jay Nixon también declaró el estado de emergencia, así­ como en Illinois.

Seis personas murieron durante la noche cuando dos vehí­culos distintos manejaron en carreteras inundadas en el sur-centro de Missouri, dijo el jefe de policí­a del condado de Pulaslki, Ronald Long. Otras dos muertes en el condado de Greene se relacionaron con las inundaciones, según las autoridades locales.

En el sur de Illinois, tres adultos y dos niños se ahogaron el sábado por la noche cuando el vehí­culo en el que viajaban fue arrastrado por el agua y se hundió en un arroyo crecido, según las autoridades.

El sistema tormentoso avanzaba hacia el nordeste y se esperaba que arrojase una mezcla de nieve y hielo sobre el centro-norte del paí­s. Algunas zonas de Minnesota y Wisconsin podrí­an registrar hasta 25 centí­metros (10 pulgadas) de nieve, afirmaron los meteorólogos.

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