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Jeh Johnson:

EE. UU. supera la crisis de menores inmigrantes de C.A.

El Secretario de Seguridad Interna de EE. UU. declaró que desde junio el flujo de menores centroamericanos se ha reducido "drásticamente"

Foto de archivo de uno de los centros de procesamiento de menores en Nogales, Arizona, en plena crisis. Foto EDH / ap

Foto de archivo de uno de los centros de procesamiento de menores en Nogales, Arizona, en plena crisis. Foto EDH / ap

Foto de archivo de uno de los centros de procesamiento de menores en Nogales, Arizona, en plena crisis. Foto EDH / ap

Estados Unidos parece respirar aliviado y proclamar que por el momento prácticamente ha superado la crisis por el aumento del flujo de menores inmigrantes indocumentados procedentes de Centroamérica.

En palabras de Jeh Johnson, Secretario de Seguridad Interna (Homeland Security), ahora el número de menores cruzando está en el punto más bajo que ha tenido en dos años.

En una conferencia este jueves 9 de octubre en el Center for Strategic and International Studies (CSIS), uno de los principales centros de pensamiento del país con sede en Washington, el Secretario Johnson abordó el tema de seguridad fronteriza en el siglo XXI e hizo énfasis en los migrantes centroamericanos, los cuales están siendo vistos con lupa, tras la crisis de los menores en la frontera.

A juicio del funcionario, el aumento de la inmigración de menores se debió a la necesidad de ellos de reunirse con sus familiares y buscar una mejor vida, pero también fue atizado por la información falsa que los traficantes de personas (coyotes) estaban difundiendo, de que "había vía libre de entrada" a los Estados Unidos.

La solución, según explicó, fueron medidas contundentes, comenzando por "corregir" esa falsa idea, así como invertir más recursos de seguridad en el Sur de Texas, más centros de procesamiento, más agentes de seguridad en el área del Valle del Río Grande, más centros de detención, más condenas para grupos criminales responsables del tráfico de personas y una campaña mediática para desincentivar a los migrantes aclarándoles que serían deportados.

Además, el Presidente Obama y el Vicepresidente Biden se reunieron con los líderes centroamericanos y se solicitó más cooperación a México.

Según Johnson, el mensaje fue simple: "La frontera no está abierta para la inmigración ilegal y si vienes al país sin papeles serás regresado a tu país de origen".

El Vicepresidente Biden visitó Centroamérica para coordinar una respuesta e incluso el mismo Presidente Obama se reunió con los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, para solucionar la situación y el plan funcionó.

Desde mediados de junio, el número de menores entrando al país se ha reducido drásticamente.

Un periodista que asistió a la conferencia cuestionó a Johnson sobre por qué construyeron más centros para detener a madres y a niños centroamericanos, en lugar de darles asilo como refugiados, cuando muchos de ellos cumplían con los requisitos y merecían la protección.

El Secretario de Seguridad Interna respondió que estos niños recibieron la mayor atención y que él personalmente ha visitado estos centros y platicó con los migrantes para entender su situación, pero no especificó porqué no se les dio estatus de refugiados.

Redoblan esfuerzos

A pesar de todo, el funcionario considera que esta crisis se puede repetir porque los factores que la impulsan, la pobreza y la violencia persisten en el Triángulo Norte de Centroamérica y la economía en Estados Unidos está mejorando y esto lo hace más atractivo para los migrantes.

Sin embargo, el Secretario Johnson considera que construir más muros no es la solución, sino que hay que invertir más en tecnología.

Esto último, porque prevalece el criterio en muchos de que si Estados Unidos sigue construyendo muros para detener la migración, entonces alguien construirá escaleras más altas para cruzarlos.

El Secretario explicó que el Gobierno ha gastado más para asegurar la frontera que en cualquier otro momento en la historia del país y que en los últimos 15 años el número de detenciones, un indicador acertado de cuánta gente cruza la frontera, se ha reducido drásticamente y está en su nivel más bajo desde 1970.

Sin embargo, Johnson ha sido claro en que se puede y se debe hacer más para asegurar la frontera y evitar que grupos terroristas, como el Estado Islámico, puedan entrar al país por esa zona.

La patrulla fronteriza de Estados Unidos tiene un presupuesto de 3.5 billones de dólares, más de 20 mil agentes que patrullan la frontera y la tecnología más avanzada.

La agencia de seguridad nacional ha crecido mucho en los últimos años y ha aumentado sus recursos de seguridad en la frontera, por ejemplo, han construido 352.7 millas de muro primario en la frontera (en 2009 solo había 57.9 millas ), han colocado casi 12 mil sensores subterráneos para detectar inmigrantes ilegales (en el año 2000 tenían muy poco o ningún sensor).

Tienen 170 aviones a disposición de la patrulla fronteriza (en el año 2000 tenían poco más de 50), se han reforzado con ocho vehículos aéreos no tripulados para detectar actividad ilegal (en el año 2000 no tenían ninguno), tienen 84 barcos para patrullar el Río Grande y otras áreas (en 2000 tenían dos).

Johnson considera que la inversión en seguridad fronteriza ha dado frutos, la inmigración ilegal se ha reducido y por consiguiente las capturas de inmigrantes ilegales han pasado de 1.6 millones de detenciones en 2000 a pocos más de 400 mil en los años recientes.

El funcionario considera que la mejora de la situación económica en México ha contribuido a esta reducción, pero también los esfuerzos de la patrulla fronteriza porque es más difícil cruzar la frontera.

Además, el número estimado de inmigrantes indocumentados en el país también ha disminuido. La cifra alcanzó un máximo histórico en 2006: 12.9 millones de inmigrantes ilegales, pero bajó y se estabilizó en aproximadamente 11 millones desde entonces hasta ahora.

A pesar de los logros, Estados Unidos está desarrollando una estrategia a largo plazo para reducir aún más las cifras.

La fallida reforma migratoria

Una de las grandes promesas de Barack Obama era la reforma migratoria para reducir el número de deportaciones y regularizar la situación de millones de personas, pero el Presidente de Estados Unidos no ha cumplido y Obama se ha convertido en el mandatario con más deportaciones en la historia de los Estados Unidos.

El fracaso de la reforma migratoria ha causado el descontento de la población latinoamericana, parte del voto duro del Partido Demócrata, lo cual los amenaza con la pérdida de votos. Obama se ha defendido diciendo que el Congreso le ha truncado sus proyectos; sin embargo, analistas como Juan Carlos Hidalgo, del CATO Institute, consideran que Barack Obama prometió hacer la reforma en su primer año y a pesar de que contó con mayorías en ambas cámaras del Congreso, ni siquiera presentó un proyecto de Ley, sino que intentó pasar la reforma después de que los republicanos ganaran la Cámara de Representantes, cuando ya era demasiado tarde.

El Secretario Johnson defendió que él mismo y el Presidente Obama están comprometidos para tomar acciones ejecutivas para intentar reparar el sistema migratorio estadounidense, el cual está roto, y están trabajando en una serie de reformas, las cuales son condescendientes con los inmigrantes, pero apegadas a la ley. Estas reformas serán anunciadas en una fecha comprendida entre las elecciones de noviembre y el final del año.

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