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Solís gana la presidencia de Costa Rica

Obtuvo el 77.69 %, según primer conteo oficial

Luis Guillermo Solís, candidato del opositor Partido Acción Ciudadana (PAC), se perfiló desde temprano como ganador tras el retiro del oficialista Johnny Araya . foto edh / REUTERS

Luis Guillermo Solís, candidato del opositor Partido Acción Ciudadana (PAC), se perfiló desde temprano como ganador tras el retiro del oficialista Johnny Araya . foto edh / REUTERS

Luis Guillermo Solís, candidato del opositor Partido Acción Ciudadana (PAC), se perfiló desde temprano como ganador tras el retiro del oficialista Johnny Araya . foto edh / REUTERS

SAN JOSÉ. El opositor Luis Guillermo Solís ganó ayer con un arrollador 77.69 % de los votos la segunda ronda de la elección presidencial de Costa Rica, frente a un candidato oficialista retirado de la campaña, según el primer corte oficial del 77.6 % de mesas escrutadas.

"Hoy (ayer) el pueblo habló y ya ha escogido a su presidente", anunció el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Luis Antonio Sobrado, al precisar que el Partido Acción Ciudadana (PAC), de Solís, recibió la histórica votación de un millón 29 mil sufragios, frente al oficialista Johnny Araya.

Para esta jornada estaban convocados a votar casi 3.1 millones de costarricenses y el mayor temor de los candidatos es que se produjera un elevado nivel de abstencionismo superior al 31 % registrado en la primera vuelta del pasado 2 de febrero.

Las urnas estuvieron abiertas desde las 6:00 de la mañana hasta las 6:00 de la noche (hora local) , para elegir presidente y dos vicepresidentes de la República.

Por su parte el presidente del TSE, Luis Antonio Sobrado, informó que la segunda vuelta, que por segunda vez se presenta en Costa Rica tras la realizada en el 2002, se desarrolló con "absoluta tranquilidad y calma" y que no se registraron denuncias de irregularidades graves.

Luis Guillermo Solís, un historiador y experto en ciencias políticas, partió ayer como favorito debido a su meteórico ascenso desde las semanas previas a la primera ronda y por el retiro de Araya el 5 de marzo pasado, día que el candidato del partido oficialista, afirmó que no tenía posibilidades de ganar.

Sin embargo, Araya, ingeniero agrónomo y exalcalde de San José, dijo ayer, tras emitir su voto, que pese a no haber realizado campaña desde su retiro, aún guardaba "esperanzas de alcanzar la presidencia".

Solís, quien se considera socialdemócrata, ganó la primera vuelta contra todo pronóstico con un 30.64 por ciento de los votos, mientras Araya obtuvo un 29.71 por ciento, ambos lejos del 40 por ciento necesario para evitar la segunda ronda.

A cambiar Costa Rica

Desconocido en el inicio de la campaña, Solís, conciliador y de trato cálido, ganó simpatías en una población que cree cada vez menos en los políticos y clama por cambios tras décadas de bipartidismo y dos gobiernos consecutivos del PLN.

"Yo voté por un cambio, contra el bipartidismo y la corrupción", declaro Sergio Méndez, vendedor de abarrotes de 50 años, que llegó a votar a una escuela capitalina de camisa roja, con una bandera rojiamarilla.

Contra todo pronóstico, el también profesor universitario y politólogo ganó la primera vuelta el pasado 2 de febrero con 30.6 % contra 29.7 % de Araya, pero sin alcanzar el 40 % que evitaba el balotaje.

Esta vez, Solís se puso la vara muy alta, pues pidió un millón de votos, es decir la tercera parte de los electores, "para que no haya duda de la voluntad de cambio", reafirmó ayer domingo.

Considerado el más impopular de los últimos 20 años, el Gobierno de Chinchilla, primera mujer en la Presidencia de Costa Rica, deja al país con un déficit fiscal del 6 %, una deuda interna del 60 % del PIB y el nada honroso primer lugar en América Latina en crecimiento de la desigualdad en 2013.

De ganar Solís, sería la primera vez en más de medio siglo que llega al poder en este país un partido no tradicional, fundado hace 13 años para quebrar el bipartidismo.

Solís se unió al PAC tras renunciar en 2005 al PLN, socialdemócrata que giró a la derecha, señalándolo de corrupto y de impulsar un neoliberalismo que socavó los logros sociales que destacaban al país centroamericano.

Solís reconoce la enorme expectativa que carga en sus espaldas. "Hay que administrar eso, porque no todos los problemas se pueden resolver de inmediato, no tengo vara mágica", afirmó. —AGENCIAS.

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