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Senadores EE.UU. no le creen a Irán y están listos con más sanciones

Con el acuerdo firmado en Ginebra, Irán detendría partes de su programa nuclear y permitiría inspecciones a sus plantas por parte de un equipo internacional

El presidente estadounidense, Barack Obama, hizo hincapié ayer en San Francisco (California) en la necesidad de aprobar una reforma migratoria. foto edh / ap

El presidente estadounidense, Barack Obama, hizo hincapié ayer en San Francisco (California) en la necesidad de aprobar una reforma migratoria. foto edh / ap

El presidente estadounidense, Barack Obama, hizo hincapié ayer en San Francisco (California) en la necesidad de aprobar una reforma migratoria. foto edh / ap

WASHINGTON. Los legisladores republicanos y demócratas dijeron sentirse "desconfiados" de que Irán se apegue a un nuevo acuerdo en torno a su programa nuclear y quieren que el Congreso prepare sanciones económicas endurecidas para aplicárselas a Teherán si el trato se viene abajo.

El acuerdo alcanzado por Irán con el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania) le otorga a Irán un alivio inicial de sanciones, que disminuirán en aproximadamente 7,000 millones de dólares. A cambio, Irán debe detener su proyecto nuclear más sensible, el enriquecimiento de alto grado de uranio.

El pacto no requiere que Irán deje por completo de enriquecer uranio, pero sí que ya no refine por arriba de una pureza del cinco por ciento. El uranio refinado también puede ser usado como el núcleo divisible de una bomba atómica si se enriquece aún más.

Aunque el compromiso firmado en Ginebra abre un periodo de seis meses para consolidar los acuerdos todavía provisionales, el presidente Barack Obama no tiene un plazo tan largo para vencer la resistencia detectada en el Senado.

Varios senadores, tanto demócratas como republicanos, han expresado su intención de discutir un nuevo paquete de sanciones a Irán a comienzos del mes próximo, en cuanto acabe el actual receso de "Thanksgiving" (Acción de Gracias).

Uno de los que se ha manifestado a favor de considerar esa opción es uno de los habituales aliados de Obama en otros aspectos de su agenda, el senador demócrata Charles Schumer, quien se ha quejado de que el acuerdo de Ginebra "carece de la necesaria proporcionalidad" y, por tanto, "aumenta la posibilidades de que demócratas y republicanos actuemos juntos para aprobar nuevas sanciones en diciembre". "Fueron las fuertes sanciones, no el buen corazón de los líderes iraníes, lo que llevó a Irán a la mesa de negociaciones", recordó Schumer.

Bob Menéndez, demócrata por Nueva Jersey y presidente la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dice que está listo para trabajar con sus colegas sobre sanciones más fuertes contra Irán "si las conversaciones fracasan o Irán no implementa o infringe el acuerdo interino".

De parte de los republicanos, la oposición al pacto con Irán estaba ya garantizada desde antes de anunciarse. El senador Mark Kirk, que encabeza la política de su partido en este asunto, ha declarado que el régimen islámico ha hecho solo "concesiones cosméticas" y que no puede aceptarse nada que no sea el "completo congelamiento del programa nuclear".

El senador John McCain, republicano por Arizona, dijo que le "preocupaba que este acuerdo sea un paso peligroso que reduzca la presión sobre el régimen iraní sin pasos constatables por parte de Irán para poner fin a su programa de construcción de armas nucleares".

McCain dijo que la situación "sería similar a nuestra experiencia durante dos decenios con Corea del Norte" y es esencial para mantener la presión sobre Irán.

El representante Mike Rogers, quien preside la Comisión de Inteligencia de la Cámara, fue más crítico un acuerdo que dijo ayuda "al principal Estado terrorista".

Si la oposición del Congreso se concreta en la aprobación de nuevas sanciones contra Irán en los próximos días, Obama podría verse obligado a vetarlas para impedir que descarrile todo el proceso en marcha. Uno de los instrumentos de la Casa Blanca para evitar llegar a ese punto es tratar de aplacar la ira de Israel, lo que ha ya ha empezado a hacer con una llamada telefónica de Obama al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

El argumento principal de la Administración es el de que, a largo plazo, la seguridad de Israel se verá mejor garantizada por un acuerdo verificable que impida la construcción de armas atómicas en Irán que por un ataque militar que podría desencadenar duras represalias contra Israel sin asegurar que fuera destruida por completo la capacidad nuclear iraní. —AGENCIAS

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