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Refuerzan la seguridad exterior en la Casa Blanca

La noticia del intruso que logró llegar hasta la residencia presidencial encendió las alarmas y despertó desconfianza por la seguridad en uno de los edificios más resguardados del mundo

Oficiales del Servicio Secreto caminan en el jardín de la Casa Blanca en Washington.

Oficiales del Servicio Secreto caminan en el jardín de la Casa Blanca en Washington.

Oficiales del Servicio Secreto caminan en el jardín de la Casa Blanca en Washington.

El Servicio Secreto está reforzando la seguridad exterior de la Casa Blanca después de que un hombre armado con una navaja brincara una cerca y llegara hasta la residencia presidencial antes de que lo aprehendieran, dijeron las autoridades.

Más vigilancia y más agentes son algunas de las medidas que ordenó la directora del Servicio Secreto, Julia Pierson para evitar que la agencia de élite no pase por un incidente así otra vez. Pierson también ordenó una investigación a fondo de lo sucedido.

La noticia del intruso que logró llegar hasta la residencia presidencial encendió las alarmas y despertó desconfianza por la seguridad en uno de los edificios más resguardados del mundo. Por su parte, el presidente Barack Obama buscó aliviar las preocupaciones sobre si el Servicio Secreto sigue siendo apto para protegerlo a él y su familia.

"El presidente tiene plena confianza en el Servicio Secreto y agradece a los hombres y mujeres que todos los días, las 24 horas, brindan protección a él, su familia y la Casa Blanca", señaló el sábado el portavoz de la Casa Blanca, Frank Benenati.

Según Benenati, la Casa Blanca confía en que la investigación de Pierson tenga lugar "con el mismo profesionalismo y compromiso con el deber que nosotros y la ciudadanía estadounidense esperamos del Servicio Secreto federal".

El voto de confianza del presidente coincide con los intentos de la agencia por disipar las preocupaciones sobre la seguridad en la Casa Blanca, luego de incidentes similares.

La presencia del intruso, el viernes en la noche, provocó una evacuación de la Casa Blanca. En otro incidente, un segundo hombre que condujo su vehículo hasta una puerta de la Casa Blanca y rehusó retirarse fue arrestado el sábado.

Hace días, en el aniversario de los ataques del 11 de septiembre, los agentes aprehendieron a un hombre que saltó la reja. En agosto, un niñito se coló entre los barrotes de la Casa Blanca antes de que lo atraparan los agentes y lo regresaran a sus padres.

El presidente Obama y sus hijas acababan de partir el viernes en la noche en helicóptero cuando ocurrió la intromisión.

Según el Servicio Secreto, un hombre identificado como Omar J. González, de 42 años, escaló la cerca y cruzó corriendo el jardín, así como las puertas del Pórtico Norte, antes de ser detenido.

"Todos los días el Servicio Secreto enfrenta el desafío de garantizar la seguridad en el complejo de la Casa Blanca al tiempo de permitir el acceso del público a un lugar histórico nacional", dijo la agencia en un comunicado.

"Aunque anoche los agentes mostraron gran moderación y disciplina al enfrentarse al sujeto, es inaceptable el lugar donde se arrestó a González", agregó.

La Oficina de Responsabilidad Profesional del Servicio Secreto emprendió el viernes la investigación, que comenzó ese día con entrevistas y evaluaciones en el lugar. La pesquisa incluirá una revisión de todas las políticas de seguridad y operativas, dijeron los funcionarios.

Las autoridades dijeron al principio que González parecía estar desarmado cuando cruzó corriendo el jardín, posiblemente una de las razones por las que los agentes no le dispararon ni soltaron perros adiestrados para detenerlo.

Sin embargo, González tenía en el momento de su arresto una pequeña navaja plegable con hoja aserrada de 8.5 centímetros (3.5 pulgadas). Ahora se enfrenta un cargo de posesión de armas, según la denuncia penal presentada el viernes en la noche.

De acuerdo con la denuncia, cuando González fue aprehendido dijo a los agentes del Servicio Secreto que estaba "preocupado de que se estaba colapsando la atmósfera" y necesitaba comunicarlo al presidente "para que éste pudiera avisar a la gente".

González, de Copperas Cove, Texas, fue llevado a un hospital cercano para evaluación después de su arresto.

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