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Venezuela

En el rediseñado sistema electoral venezolano, el voto chavista vale por tres

La oposición tiene que sacar 20% más de votos que el chavismo para alcanzarlo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre

El Partido Socialista Unido de Venezuela y sus 31 partidos aliados, integrados en el Gran Polo Patriótico (GPP), movilizaron ayer a sus electores en un simulacro electoral.

El Partido Socialista Unido de Venezuela y sus 31 partidos aliados, integrados en el Gran Polo Patriótico (GPP), movilizaron ayer a sus electores en un simulacro electoral. | Foto por Agencia EFE

El Partido Socialista Unido de Venezuela y sus 31 partidos aliados, integrados en el Gran Polo Patriótico (GPP), movilizaron ayer a sus electores en un simulacro electoral.

CARACAS. Reformulado para mantener al régimen bolivariano en el poder, el sistema electoral venezolano otorgará una ilegítima superioridad al chavismo en los cruciales comicios de diciembre, y el extenso esquema de ventajismos y de prácticas fraudulentas que contiene podría asegurarle cerca de 35 diputados incluso antes de la apertura de las urnas, revela una nota de El Nuevo Herald.

Más de una docena de expertos consultados El Nuevo Herald señalaron que la ventaja de más de 20 puntos porcentuales en la intención de votos que la oposición mantiene sobre el chavismo podría no ser suficiente para darle la victoria en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, gracias en buena parte a las modificaciones realizadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) a los circuitos electorales.

Esas modificaciones  son capaces de darle al voto chavista un peso de entre tres o cuatro veces mayor que el depositado por la oposición y es una de las razones por las que el régimen obtuvo el 59.39% de los escaños en las elecciones parlamentarias del 2010, tras obtener solo el 48.13% de los votos.

 Además, según la mayoría de las encuestas, la ventaja de la oposición podría ser contrarrestada por el repotenciado arsenal de trampas y arbitrariedades preparado de antemano por el chavismo, que en su conjunto, convierten el ejercicio electoral en lo que muchos han descrito como “un fraude en cámara lenta”.

“El evento del 6 de diciembre va a ser un desafío entre todo este sistema de ventajismos electorales (instaurado por el chavismo) versus una población que está sostenidamente cansada, que está buscando un cambio y que puede salir masivamente a castigar al gobierno en las urnas”, dijo el asesor político Orlando Viera Blanco.

Los sondeos muestran que cerca de un 90% de los venezolanos quiere un cambio, y muchos de ellos piensan expresar precisamente eso durante la votación diciembre.

Los pronósticos apuntan a que las modificaciones aplicadas a los circuitos electorales para este año permitirían al régimen de Nicolás Maduro preservar el control de la Asamblea Nacional salvo que se produzca un tsunami de votos castigos el día de la elección.

“Si el chavismo logra articular adecuadamente un 40% del voto nacional a su favor, y si se distribuye bien en los circuitos que pueden sumar más diputados, con ese porcentaje puede hacerse de la mayoría simple en la Asamblea Nacional. Y la oposición, con un 60% de la votación, podría terminar con una minoría en términos de escaños”, advirtió Oswaldo Ramírez, presidente de ORC Consultores.

Eso se debe a que el CNE, entidad controlada casi exclusivamente por el régimen, otorgó a los circuitos rurales y a las zonas periféricas de las grandes ciudades la capacidad de escoger más diputados con menos votos, dado que es allí donde el chavismo tradicionalmente ha tenido mayor acogida.

Y lo que es peor aún para la transparencia de los comicios, en los centros de votación de esas zonas es donde la oposición ha tenido más dificultades en tener presencia, lo que los hace vulnerables a prácticas fraudulentas por parte de la fuerzas del chavismo.

Esa distorsión permitiría, por ejemplo, que 16,362 electores chavistas del estado Delta Amacuro puedan sacar un diputado, mientras que en Caracas el candidato opositor tendría que sacar 87,021 votos para ser electo, ambos números calculados en base a una participación del electorado del 70%.

Adicionalmente, el régimen cuenta con un vasto aparato de movilización durante las elecciones; juega con asustar a millones de venezolanos que aún reciben beneficios del Estado dándoles a entender que el voto no es secreto, y suspendió las garantías constitucionales en los estados fronterizos con Colombia. Esto impide que la sociedad civil pueda organizarse para prevenir que el chavismo aplique mecanismos fraudulentos en un importante número de centros de votación.

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