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Recta final a la Casa Blanca inicia el lunes en Iowa

Republicanos y demócratas designarán a los dos candidatos que irán a las elecciones de noviembre, para elegir al sucesor de Barack Obama.

Debate

Desde la izquierda: senador por Florida Marco Rubio, exgobernador de Florida Jeb Bush y exgobernador de Ohio John Kasich en el debate Republicano, el jueves en Iowa.  | Foto por EFE

Desde la izquierda: senador por Florida Marco Rubio, exgobernador de Florida Jeb Bush y exgobernador de Ohio John Kasich en el debate Republicano, el jueves en Iowa. 

WASHINGTON. Con los caucus (asambleas populares) de Iowa del próximo lunes se inicia en EE.UU. un complicado proceso de primarias en el que los aspirantes republicanos y demócratas a la Casa Blanca deben conseguir los delegados necesarios para asegurarse la nominación de su partido para las elecciones de noviembre. 

A partir del 1 de febrero y hasta mediados de junio, un total de 35 jurisdicciones (estados y territorios) celebrarán primarias propiamente dichas, otras 13 realizarán caucus y ocho más usarán procedimientos mixtos. 

En todas esas votaciones, los candidatos presidenciales persiguen llevarse el máximo número posible de los delegados que luego acuden a las convenciones de los partidos, que este año se celebrarán en julio, primero la republicana en Cleveland (Ohio) y después la demócrata en Filadelfia (Pensilvania). 

Según los datos facilitados por el Comité Nacional Demócrata (DNC), se espera que haya un total de 4.764 delegados en la convención de este año, con lo que los tres aspirantes a la nominación, Hillary Clinton, Bernie Sanders y Martin O’Malley, deben ganar al menos 2.383 (el 50 % más uno) para asegurarse la victoria. 

Por el lado de los conservadores, donde hay 12 precandidatos con Donald Trump a la cabeza de las encuestas, ganará la nominación el que obtenga al menos 1.237 delegados, también el 50 % más uno de los 2.472 que votarán en la convención, de acuerdo con el Comité Nacional Republicano (RNC). 

Los republicanos asignan a sus delegados de varias formas: en unos estados el candidato más votado logra el 100 % de los que estaban en juego, en otros se hace una distribución proporcional al número de votos logrado por cada aspirante y hay una tercera fórmula que combina las dos anteriores. 

En el caso de los demócratas la distribución es bastante más compleja. Solamente un 85 % de los delegados del partido están en juego en el proceso electoral y los candidatos solo pueden asignárselos si obtienen al menos un 15 % de los votos en la primaria o caucus de cada estado. 

El otro 15 % de los delegados se denominan “superdelegados”, no están obligados a comprometerse con ningún candidato, acuden de manera automática a la convención y suelen ser gobernadores, congresistas o reconocidos líderes del Partido Demócrata, incluidos expresidentes y exvicepresidentes. 

Los caucus de Iowa y las primarias de Nuevo Hamsphire, que tendrán lugar el 9 de febrero, son más importantes por su capacidad para encumbrar o hundir campañas, por ser los primeros del calendario, que por el número de delegados que reparten. 

En Iowa se asignarán 44 delegados demócratas, que apenas representan un 1,09 % del total, mientras que por la parte republicana la pelea es por 30, que equivalen al 1,28 %. 

En el caso de Nuevo Hamsphire, estarán en juego 24 delegados demócratas y 20 republicanos. 

Una de las fechas clave será el 1 de marzo, cuando en el llamado “supermartes” se celebrarán votaciones en más de una decena de estados, entre ellos Alabama, Arkansas, Colorado, Georgia, Massachusetts, Texas y Virginia, para asignar más de 800 delegados demócratas y unos 620 republicanos. 

Dos semanas después, el 15 de marzo, será el turno de otros estados cruciales como Florida, Carolina del Norte y Ohio, y para entonces es probable que ya se pueda saber el nombre de los nominados de cada partido, según los expertos. 

En 2008, el entonces candidato y hoy presidente Barack Obama se aseguró la nominación a comienzos de junio, mientras que del lado republicano, John McCain lo logró mucho antes, en marzo. 

Cuatro años después, en 2012, los demócratas no necesitaron de un proceso de primarias porque Obama optaba a la reelección y quien fue su rival republicano, el exgobernador Mitt Romney, se convirtió oficialmente en el candidato del partido a finales de mayo gracias a su triunfo en Texas.

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