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Qué pasa si Estados Unidos no aumenta su techo de deuda

Es una semana clave: se debatirá la reapertura del Gobierno y de incrementar el endeudamiento

Los senadores estadounidenses seguían ayer negociaciones que buscan poner fin al impasse presupuestario. foto edh / ap

Los senadores estadounidenses seguían ayer negociaciones que buscan poner fin al impasse presupuestario. foto edh / ap

Los senadores estadounidenses seguían ayer negociaciones que buscan poner fin al impasse presupuestario. foto edh / ap

WASHINGTON. Estados Unidos, que sufre el cierre parcial del Gobierno debido al desencuentro en el Congreso en relación al programa sanitario del Gobierno de Barack Obama (el llamado Obamacare), se enfrenta a una crisis potencialmente mucho mayor esta semana: l próximo 17 de octubre es la fecha límite marcada en el calendario.

Ese día toca a su fin el permiso de la cámara de representantes que da capacidad de endeudamiento al Ejecutivo estadounidense.

Una situación similar a la actual batalla de la deuda se vivió a finales del año pasado, con la crisis del "abismo fiscal", cuando Estados Unidos logró aprobar sobre la bocina (de hecho, tres días después del límite) una ley que impedía que la Administración de Obama declarara la quiebra. Como contrapartida, se aprobaron medidas de rebaja de impuestos a los sueldos por debajo de los $542,448.

Si la administración pierde la capacidad de aumentar el techo de la deuda (que actualmente suma unos $16.7 billones, el 100 % de su PIB) se generaría una situación de colapso en la primera economía mundial que podría dar al traste con su incipiente recuperación.

Y si la mayor potencia se resfría, la práctica totalidad de los países se verán afectados. De no modificarse el actual techo de endeudamiento, el actual cierre administrativo podría ser sensiblemente más amplio y, en el peor de los casos, podría conducir a un impago por parte del Gobierno de Barack Obama, tal como advierte el último informe sobre economía internacional del Servicio de Estudios de La Caixa.

El hipotético bloqueo a un futuro aumento de la deuda estadounidense conllevaría "que la administración no pudiera hacer frente a sus gastos; y eso afectaría a todas las partidas, incluidos los pagos de intereses de la deuda pública, o incluso los vencimientos. Es decir, habría una suspensión de pagos", explica Victoria Torre, analista de Self Bank. En su opinión, a esta medida le seguiría una rebaja casi inmediata de la calificación de los bonos de EE. UU.

A pesar de que también las principales agencias de calificación creen que en ningún caso va a ocurrir lo peor, la suspensión de pagos de Washington ocasionaría también una fuga de capitales "que frenaría la economía estadounidense, y por lo tanto la mundial", dice Torre, para quien, ante la ralentización de los países emergentes, se esperaba que EE. UU. "tirara del carro de la recuperación global".

Organismos internacionales como el FMI han advertido de las consecuencias globales que tendría un hipotético bloqueo "sin precedentes" en Estados Unidos. "Todo el mundo tendrá problemas", añadió el presidente Barack Obama.

Segundo, de no autorizarse el aumento, el gobierno estadounidense podría seguir cubriendo, al menos parcialmente, el servicio de su deuda con un default selectivo, dejando de pagar a proveedores y cortando el gasto en Medicare y Medicaid, pero aun así, se estima que el recorte del gasto ascendería a cuatro puntos del PIB, mandando a la economía a una recesión.

Tercero, junto con lo anterior, es previsible que el dólar se depreciaría frente a otras monedas como el euro, el yen y el yuan. La apreciación de estas monedas, para efectos prácticos, mataría la incipiente recuperación de las economías europeas y japonesa, y derivaría en una mayor desaceleración del crecimiento de la economía china. Esto implica mandar a la economía mundial a una nueva recesión, similar a la de 2009.

Cerca de un acuerdo

Mientras, demócratas y republicanos en el Senado se acercaron ayer un poco más a un acuerdo para desbloquear temporalmente el presupuesto y elevar el techo de deuda que mantiene vivo el riesgo de la suspensión de pagos antes de que termine esta semana.

Tanto el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, como el de la minoría republicana, Mitch McConnell, dijeron que son "optimistas" y confían en que los avances realizados en privado puedan desembocar en el anuncio de un plan de consenso hoy mismo.

Los líderes de ambos partidos en el Senado discutieron hoy un plan que, según el diario Washington Post, desbloquearía las asignaciones presupuestarias hasta el 15 enero y acabaría así, por el momento, con el cierre parcial de la Administración pública.

Ese mismo acuerdo aumentaría el techo de endeudamiento de Estados Unidos, actualmente en los 16.7 billones de dólares, para que se puedan financiar las operaciones del Departamento del Tesoro hasta mediados de febrero, lo que daría más tiempo para negociar planes de reducción de déficit a largo plazo.

Con la garantía de que la Administración pública funcionará de nuevo hasta el 15 de enero, los dos partidos mayoritarios en Estados Unidos podrían sentarse a negociar un plan presupuestario y de reducción del déficit a largo plazo que se ha resistido durante más de cuatro años.

No obstante, el acuerdo no es una garantía de que de nuevo el Congreso se vuelva a ver ante la eventualidad de una suspensión de pagos o de un estancamiento de los mecanismos legislativos, especialmente por la imposibilidad de que demócratas y republicanos concilien posturas en la Cámara de Representantes. —AGENCIAS

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