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Profesores de Pakistán deben portar armas mientras dan clase

El gobierno afirma que la medida es para que las escuelas se protejan de ataques terroristas

Una profesora practica tiro en una sesión de entrenamiento impartida por la policía de Peshawar. foto edh / ap

Una profesora practica tiro en una sesión de entrenamiento impartida por la policía de Peshawar. foto edh / ap

Una profesora practica tiro en una sesión de entrenamiento impartida por la policía de Peshawar. foto edh / ap

Islamabad. Los alumnos de Peshawar y del resto de Pakistán regresaron a mediados de enero a clases, por primera vez, tras el ataque del extremista movimiento Talibán, que el 16 de diciembre causó 150 muertos, entre ellos 134 niños, contra una escuela del Ejército de esta ciudad del noroeste del país.

En este atentado, nueve hombres armados arrojaron granadas de mano contra el edificio y dispararon contra todo objetivo en movimiento, durante ocho horas.

A raíz de esto, las autoridades instaron a las escuelas de todo el país a permanecer alerta, a levantar muros con alambradas de espino y a reforzar en la medida de lo posible la presencia de guardias.

Además, este ataque talibán llevó al gobierno pakistaní a imponer una polémica medida: que los profesores y demás personal de las escuelas estén armados durante las jornadas de clases.

Es así como Mohamed Iqbal, quien se encarga de planear actividades deportivas para sus pupilos, ahora es jefe de seguridad, y lleva una pistola.

"Es mi arma personal. La empecé a traer a la escuela", dijo mientras saca y muestra su Beretta de 9 milímetros.

La escuela adquirió recientemente armas para su personal. Uno de sus trabajadores ahora ocupa el puesto de francotirador desde el tejado. Otros han sido desplegados en la entrada de la escuela.

"Varios profesores murieron en el ataque a la escuela militar. Quiero estar seguro de que si eso pasa aquí, vamos a luchar", dice.

Sobre si no tiene problemas llevando un arma siendo profesor, responde que su misión es "difundir conocimiento, no la cultura de las armas".

"Pero las circunstancias nos obligan a hacerlo por nuestra propia seguridad", agrega.

El ministro de información, Mushtaq Ahmad Ghani, afirma que la medida es "para responder en caso de ataque terrorista".

"Tenemos 65,000 policías y con esto es imposible proteger cada una de las 36,000 escuelas de la provincia", añadió Ghani.

"Así que hemos pedido a los centros educativos que contraten servicios por su cuenta y que los profesores vayan armados". Así, dijo, los maestros podrían defender la clase durante "los cinco o diez minutos en los que tarda en llegar la policía".

La actuación policial fue criticada durante el atentado a la Escuela Pública del Ejército, un centro en el que estudian sobre todo hijos de militares.

Según los profesores, las fuerzas de seguridad "tardaron bastante en llegar". ¿Podrían haber impedido la matanza si los maestros hubieran dispuesto de armas? El Gobierno provincial cree que sí. Los docentes lo dudan, según han manifestado en las redes sociales.

"Nuestro trabajo es enseñar, no llevar un arma", afirma Malik Jalid Jan, presidente del sindicato de maestros en la provincia de Jyber Pajtunjua.

"No estamos preparados para convertirnos en guardias de seguridad".

Los funcionarios señalan que tener un arma o llevarla no es tan extraordinario en el noroeste de Pakistán al ser parte de la cultura tribal pashtún.

Otros creen que promueve la cultura de las armas en la escuela no es la manera de combatir la violencia islamista.

Para que eso pase, muchos en Pakistán creen que el poderoso ejército debe enfrentarse a las milicias islamistas de todo tipo, sean del Talibán que atacan a paquistaníes o yihadistas con base en India o Afganistán.

Pero eso requeriría un cambio de paradigma en la percepción de la seguridad en Pakistán.

Algunos creen que tras la masacre de la escuela en Peshawar, ese cambio de mentalidad ya está en marcha. Otros, bien informados de los complicados nexos entre milicianos y militares en Pakistán, no están tan seguros.

En su guerra contra la educación occidental y laica, que para el grupo es "antiislámica", el extremista movimiento Talibán paquistaní destruyó más de 838 escuelas entre 2009 y 2012, se atribuyó la responsabilidad del tiroteo casi fatal de la activista Malala Yousafzai, la ganadora del premio Nobel de la Paz en 2014, y emitió numerosos edictos contra el derecho a la educación de mujeres y niñas.

Escuelas amenazadas

Pakistán no es el único caso de la siniestra huella que dejan las situaciones de violencia sobre la educación. Afganistán, Colombia, República Democrática del Congo, Irán, Filipinas o Iraq son algunos de los países cuyos estudiantes están amenazados.

El último informe de la Coalición global para la protección de la educación, una organización internacional de la que forman parte la UNESCO, UNICEF o Human Rights Watch, señala que 21 países han tenido que instalar fuertes medidas de protección en las escuelas. Estas incluyen el despliegue del ejército y la policía en las zonas y caminos escolares, los grupos de vigilancia ciudadana o la militarización de los profesores.

La guerra ataca la escuela porque no le gusta el futuro que construye. La educación, señala el informe, se ha convertido en un enemigo a batir. "Los violentos tienen miedo de las ideas".

—AGENCIAS.

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