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Policía hondureña logra acuerdo con Gobierno y suspende huelga

El ministro de Seguridad negoció con los agentes la noche del martes y se habría comprometido a mejorar condiciones de trabajo y no reducir los días libres

Foto/ AP

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Tras un día de huelga en esta capital, unos 1,800 policías hondureños reanudaron el miércoles sus labores a la espera de que el gobierno mejore sus condiciones de vida.

"Esperamos para el jueves una respuesta concreta de las autoridades", dijo un uniformado a The Associated Press que pidió no ser identificado por temor a represalias de sus superiores.

El ministro hondureño de Seguridad, Pompeyo Bonilla, dijo a periodistas que anoche fue "logrado un acuerdo con los policías", quienes se comprometieron a retornar hoy a sus labores.

"Me he comprometido a solventar las demandas de los policías, pero mis instrucciones son volver a la normalidad, a hacer el trabajo en beneficio del pueblo hondureño y no habrán sanciones porque no se hicieron los procedimientos en el momento oportuno", explicó el ministro hondureño.

Pero un policía aseguró que "si el gobierno no cumple su palabra, entonces seguiremos de brazos caídos el viernes y hasta lograr nuestros objetivos".

Los policías exigen descansar dos días al mes y no uno cada 26 trabajados como ahora, lo que calificaron de "inhumano" porque sus familias los requieren en sus hogares.

También piden medidas higiénicas en sus barracas, donde carecen de equipo logístico, camas para dormir, sanitarios y agua potable para bañarse. Además, cada miembro paga al Estado su uniforme, su equipo y las balas que usa en las prácticas de tiro. A su vez demandan un mejor salario.

Un policía recibe un sueldo promedio de 200 dólares al mes en Honduras. Desde 2012 las autoridades prometieron aumentar el salario a los efectivos, lo que debió producirse en enero. Sin embargo, eso no ha sido posible todavía.

En Tegucigalpa, con más de 1,1 millón de habitantes, hay 2.500 agentes que tienen a cargo la seguridad en más de 500 barrios y colonias, la mayoría de alta incidencia delictiva.

La huelga de los policías ocurrió momentos en que Honduras es asediada por la delincuencia y el narcotráfico.

Con una tasa de 85,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, Honduras es considerada la nación más peligrosa del mundo sin conflicto bélico. Eso significa que alrededor de 20 personas mueren violentamente cada día.

En lo que va de la administración del presidente Porfirio Lobo han ocurrido alrededor de 20.644 muertes violentas que no han sido investigadas ni los casos enviados a los tribunales. En el país hay alrededor de 14.000 agentes del orden público, equivalente a uno por cada 3.000 personas.

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