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Policía hondureña desaloja a grupo de “indignados”

Los hondureños, inmersos en un diálogo nacional desde hace dos semanas, exigen la creación de una comisión anti impunidad

POLICÍA REPRIME MARCHA

Las fuerzas antidisturbios de Honduras usaron la fuerza para desalojar a los manifestantes.   | Foto por AP

TEGUCIGALPA. La Policía de Honduras desalojó ayer a centenares de manifestantes de la “Oposición Indignada” que bloquearon varias calles importantes en Tegucigalpa y otras regiones del país exigiendo el cese de la corrupción y la impunidad. 

En Tegucigalpa, los manifestantes eran pocos en los diferentes sitios tomados de manera simultánea, pero todos coreaban las mismas consignas, portaban banderas de Honduras y pancartas con mensajes contra la corrupción y exigiendo la salida del poder del presidente del país, Juan Orlando Hernández. 

“Hoy somos pocos los manifestantes, pero día a día se irá sumando todo el pueblo hondureño”, dijo uno de los coordinadores de la protesta, Miguel Briceño. 

Agregó que si el presidente Hernández pide a las Naciones Unidas que se cree la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras (CICIH), “se terminan las protestas de los indignados”. 

Conceptos similares expresaban en otros dos sitios los coordinadores Gabriela Blen y Ariel Varela, este último desalojado con todo y su vehículo, arrastrado con cadena por una grúa de la Policía. 

Durante el remolque un camión que circulaba por uno de los carriles le causó una abolladura pequeña al vehículo de Varela, quien con sus compañeros llevó la protesta a otro sitio de la ciudad, de donde también fueron desalojados. 

La principal consigna de los “indignados” de nuevo ha sido la creación de la CICIH. 

En una de las tomas en Tegucigalpa los manifestantes quemaron llantas de vehículos y hubo enfrentamiento con las fuerzas del orden que por un momento utilizó bastones de madera para desalojarlos, sin mayores consecuencias. 

En otros puntos, los policías quitaron a la fuerza, aunque sin golpes, a manifestantes que se habían sentado o acostado en la calle y las decenas de piedras en las vías. 

La protesta, que inició hacia las 6 de la mañana y duró alrededor de una hora y media, provocó un embotellamiento del tráfico de vehículos en todos los bulevares de acceso y salidas de Tegucigalpa. 

Muchas personas que se transportaban en autobuses del transporte urbano e interurbano tuvieron que caminar para llegar a su trabajo ante el cierre de calles. 

En todo momento oficiales de la Policía Nacional dialogaban con los coordinadores de la manifestación, quienes reiteraron que su intención era permanecer todo el día, reconociendo que causaban un daño económico.

“Lo que hoy se pierde es nada contra los millones que se han robado y la protesta es para crear conciencia y poner fin a la corrupción”, subrayó Briceño. 

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