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Policía y Guardia Nacional se toman Baltimore

5,000 policías y 1,500 miembros de la Guardia Nacional están desplegados tras disturbios del lunes

Policías y la Guardia Nacional están apostados en calles del centro de Baltimore que también aparecen fuertemente valladas. Foto EDH / ap

Policías y la Guardia Nacional están apostados en calles del centro de Baltimore que también aparecen fuertemente valladas. Foto EDH / ap

Policías y la Guardia Nacional están apostados en calles del centro de Baltimore que también aparecen fuertemente valladas. Foto EDH / ap

Maryland. La violencia y los disturbios que sacudieron este lunes la ciudad de Baltimore (Maryland, EE. UU.), a raíz de la muerte de un joven afroamericano bajo custodia policial, se tornaron hoy en marchas más pacíficas, pero cargadas de tensión entre la comunidad afroamericana y las fuerzas del orden.

Tras una noche de incendios y saqueos de tiendas y todo tipo de establecimientos, el estado de emergencia decretado en la ciudad con el despliegue consiguiente de miles de agentes de policía y miembros de la Guardia Nacional ha rebajado los niveles de violencia.

La alcaldesa de Baltimore, Stephanie Rawlings-Blake, declaró un toque de queda en la ciudad que se empezará a aplicar a partir de las 10:00 de la noche de ayer hasta las 5:00 de la madrugada de hoy y que, salvo nuevo aviso, se repetirá durante una semana entera.

"No vamos a permitir que se repita lo que ocurrió el lunes", afirmó el gobernador Larry Hogan tras visitar un vecindario de West Baltimore en el que había automóviles quemados y ventanas destrozadas.

Hogan agregó que hay "un par de miles" de efectivos de la Guardia Nacional y policías en Baltimore, y que muchos más vienen en camino.

Es la primera vez que la Guardia Nacional es convocada para apaciguar disturbios en Baltimore desde 1968, cuando algunos de los mismos vecindarios estuvieron en llamas durante días tras el asesinato del reverendo Martin Luther King Jr.

Después de días de protestas pacíficas por la muerte del joven Freddie Gray, quien murió bajo arresto tras recibir un fuerte golpe en la espina dorsal y no recibir asistencia médica, el caos se desató el lunes tras su funeral, cuando cientos de adolescentes empezaron a arrojar piedras, ladrillos y botellas a los agentes.

Los graves disturbios del lunes se saldaron con el arresto de 34 jóvenes y otros 202 adultos, 144 coches y 15 inmuebles quemados, lo que ha sumido a la ciudad, con dos tercios de población de color, en un estado de emergencia vigilado por miles de agentes.

Antes estas circunstancias, nadie puede evitar las comparaciones con lo sucedido el pasado agosto en la localidad de Ferguson, en Misuri, cuando otro joven afroamericano y desarmado murió por los disparos que le infligió un policía.

Desde aquella situación, que desató la ira de la comunidad afroamericana en el municipio, varios hombres afroamericanos han muerto en circunstancias cuestionables cuando estaban bajo control policial, y el país es cada vez más sensible a estos hechos.

Critica violencia

Por su parte, el presidente Barack Obama dijo ayer que "no hay excusa" para la "violencia sin sentido" registrada anoche en Baltimore y dijo estar convencido que EE. UU. afronta una crisis latente con la policía, especialmente en su relación con la comunidad afroamericana.

"Hemos visto demasiados ejemplos de interacciones entre la policía y la gente, sobre todo con afroamericanos, a menudo pobres, que generan preguntas inquietantes", afirmó Obama en una conferencia de prensa después de reunirse con el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

En opinión del mandatario, este nuevo caso de abuso policial obliga a examinar la situación que vive el país.

"El departamento de Policía debe hacer una reflexión. Y pienso que hay comunidades que deben hacer una reflexión. Creo que todos nosotros, como un país, debemos hacer una reflexión", consideró.

Obama dijo que no había "ninguna excusa" para que se registraran acontecimientos violentos. "Eso no es una protesta. Eso no es una manifestación. Es un puñado de gente que se aprovecha de una situación por sus propios motivos, y tienen que ser tratados como criminales", añadió. —AGENCIAS

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