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Pocos daños tras paso del huracán Patricia

Hubo inundaciones y pequeños deslaves, pero no se reportan muertes ni daños importantes.

Josefina Magana Ruiz

Josefina Magaña Ruiz, centro, inspecciona su casa dañada por el huracán Patricia, en La Fortuna, México.  | Foto por AP

Josefina Magaña Ruiz, centro, inspecciona su casa dañada por el huracán Patricia, en La Fortuna, México. 

MÉXICO. Un día después de llegar a México como una de las tormentas más fuertes jamás registradas y con un potencial devastador, el huracán Patricia aparentemente no causó víctimas ni daños graves al adentrarse al país y comenzar a perder fuerza.

Patricia, convertida el sábado en una depresión tropical y situada en el centro de la nación, todavía podría causar lluvias atípicas, deslizamientos de tierras e inundaciones tanto en México como en el estado de Texas, según el Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos.

“La magnitud del peligro ha pasado ya a otro nivel”, dijo Gerardo Ruiz Esparza, secretario federal de Comunicaciones y Transportes, pero aun así insistió en que “no hay que cantar victoria”.

La tormenta tocó tierra el viernes por la tarde como huracán categoría 5 y vientos de hasta 325 kilómetros por hora, pero impactó en una zona de la costa mexicana del Pacífico poco poblada, situada entre el turístico Puerto Vallarta y el importante puerto de Manzanillo, dos ciudades donde los efectos de la tormenta fueron menores, aunque sus habitantes pasaron miedo.

Las autoridades aún intentaban llegar a algunas comunidades alejadas en las zonas montañosas, mientras habitantes de poblados cercanos a la zona donde Patricia tocó tierra relataron haber vivido una noche aterradora.

“Fueron las cinco horas más largas de mi vida”, dijo el sábado Sergio Reyna Ruiz, quien se protegió del huracán tras las paredes de concreto de la casa de un vecino en la pequeña comunidad de La Fortuna, a poco más de tres kilómetros de la playa. “Cinco horas aguantando al monstruo”, recordó.

Antes de que llegara la tormenta, Reyna intentó asegurar las tejas de su casa con cables. Pero al mirar el sábado desde el interior de la vivienda, poco había quedado del techo, que ahora deja ver el cielo azul. El hombre y su familia limpiaban el sábado el lugar, intentaban quitar un árbol caído y sacaban colchones y libros mojados. Aun así, agradecen estar vivos. “Es algo para contar a los nietos”, dijo Reyna.

Más al sur, en la comunidad de Chamela, la gente buscaba qué cosas podía recuperar de entre las tablas, ramas y desechos que dejó el paso de Patricia. Las 40 familias que viven en los alrededores salieron a un refugio en el poblado cercano de San Mateo, pero cuando volvieron encontraron pocas cosas reconocibles.

Arturo Morfín García usaba un machete para cortar los pedazos de árboles que estaban en su casa, la cual quedó reducida a ladrillos y vigas. Lo único que aún estaba en pie era un baño de concreto.

“No fue difícil salir. Fue difícil regresar y encontrar esto”, dijo Morfín. “Tanto esfuerzo para construir algo. Me da mucha tristeza, pero qué podemos hacer con estos fenómenos naturales”.

En Punta Pérula, uno de los puntos de entrada de Patricia, varias casas precarias quedaron destruidas. Las fuerzas armadas trabajaban el sábado para retirar los árboles y escombros que entorpecían el paso en algunas carreteras.

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