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Papa reaviva la Iglesia en los Estados Unidos

Se agotan los cupos para verlo y los políticos también quieren estar

PRÓXIMA GIRA

Francisco tuvo una videoconferencia con diez jóvenes: cinco cubanos y cinco estadounidenses. | Foto por EFE

Los índices de popularidad del papa Francisco han fluctuado en Estados Unidos en  sus dos años de pontificado, pero siempre se han mantenido en niveles que serían la envidia de cualquier líder.

Su inminente visita está causando furor y hay gran demanda de entradas para verlo. Los políticos, estén de acuerdo con él o no, planean ir a Washington a mostrarse cuando esté él. Pero también se percibe un cierto desasosiego en torno a lo que dirá el “papa villero”, que ha enfocado toda su atención en los pobres y los necesitados, durante su visita a una de las naciones más ricas del mundo.

En las encuestas del Centro de Investigaciones Pew la popularidad de Francisco alcanzó su pico en febrero del 2015, cuando llegó al 90% entre los católicos y al 70% entre el público en general.

Después de la encíclica de junio en la que pidió una mayor intervención de los gobiernos para combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente, promoviendo al mismo tiempo una transformación moral para salvar el planeta y la humanidad, sus índices de aprobación mermaron. 

“¿Quién soy yo para juzgar?”, preguntó Francisco en relación con un cura presuntamente gay, pero al mismo tiempo opina que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer.

Plantea que haya más mujeres en posiciones de liderazgo en la iglesia, aunque no que se les permita ordenarse.
Otra consulta de Public Religion Research Institute halló que a medida que se acercaba la visita, su popularidad volvía a subir.
“Se maneja más como un pastor que como una autoridad”, sostuvo John Thavis, ex jefe de la oficina de Roma del Servicio de Noticias católico.

La figura pública

En un país polarizado como Estados Unidos, su prédica moderada no complace demasiado a los intransigentes, pero es bien vista por muchos católicos y por sectores que se han distanciado de la iglesia. 

Llevó su prédica a la práctica y recibió a indigentes en el museo del Vaticano. Adoptó un estilo de vida frugal. Se moviliza en un auto barato y lleva sus propias maletas. 

“Se ha bajado del trono papal”, afirmó Thavis.

La exhortación de Francisco a que la iglesia le abra las puertas a todos y luego lidie con sus creencias y su comportamiento no ha caído bien entre los líderes católicos de Estados Unidos. El papa dijo que cuando hay alguien malherido, “hay que curarle las heridas y después podemos hablar de todo lo demás”.

Muchos obispos católicos le han dado prioridad a la doctrina, siguiendo líneas de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

La identidad católica se definía sobre todo en base a la postura de una persona sobre el matrimonio, el derecho al aborto y otros temas similares, según Paul Vallely, autor de “Papa Francisco, la lucha por el alma del catolicismo”. Los obispos estadounidenses dicen que no tenían otra alternativa que priorizar esos aspectos en vista de que la sociedad aceptaba políticas que la iglesia considera inmorales.

Francisco habla del matrimonio y el aborto, pero sin el énfasis que ponían sus predecesores. Ahora el papa mide el compromiso cristiano de acuerdo al trato que la iglesia le da a los pobres, los inmigrantes y el medio ambiente, de acuerdo con Vallely, lo que ha irritado a muchos conservadores.

Vallely opinó que, sin ser un liberal necesariamente, Francisco “quiere enfocarse en la pobreza, no en el sexo”.

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