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El Papa invita a China, Vietnam y Corea del Norte a dialogar con el Vaticano

El Pontífice pidió a los jóvenes construir una Iglesia "humilde y misionera"

El Papa Francisco besa a una niña a su llegada a la misa de clausura de la VI Jornada Mundial de la Juventud Asiática, en Seúl. foto edh / ap

El Papa Francisco besa a una niña a su llegada a la misa de clausura de la VI Jornada Mundial de la Juventud Asiática, en Seúl. foto edh...

El Papa Francisco besa a una niña a su llegada a la misa de clausura de la VI Jornada Mundial de la Juventud Asiática, en Seúl. foto edh / ap

SEÚL, COREA DEL SUR. En un nuevo esfuerzo por mejorar las relaciones, el Papa Francisco invitó informalmente ayer a China, Vietnam y Corea del Norte a "promover un diálogo con el Vaticano que beneficiará a todos".

La Santa Sede no mantiene relaciones con China, Corea del Norte, Laos, Birmania, Bután y Brunei, mientras con Vietnam han empezado los primeros contactos y acuerdos en relación al nombramiento de obispos.

Durante un encuentro con todos los obispos de Asia, en Corea del Sur, el Pontífice dijo que la Iglesia se ha comprometido a dialogar con todos y que "en este espíritu de apertura con los demás, espero sinceramente que los países de su continente con los que la Santa Sede todavía no disfruta de una relación plena, no vacilen en acercar el diálogo en beneficio de todos".

Francisco luego agregó de forma improvisada que hablaba "no sólo de diálogo político, sino también fraternal" y enfatizó que los gobiernos asiáticos no deben temer a los cristianos, ya que éstos "no vienen como conquistadores" que borran las identidades nacionales y culturales, sino que desean "caminar juntos".

Las palabras del Papa eran aplicables a varias naciones de Asia donde la Iglesia se asocia con el colonialismo, en particular en China, que no ha tenido relaciones formales desde poco después de que el Partido Comunista tomó el poder en 1949.

La Iglesia Católica en China se divide en dos comunidades: una Iglesia "oficial", conocida como "Asociación Patriótica", dependiente del Partido Comunista, y una Iglesia clandestina que jura lealtad sólo al Papa.

Como requisito para la apertura de relaciones diplomáticas, Pekín exige desde hace 15 años que el Vaticano rompa las que todavía tiene con Taiwán y "deje de entrometerse en los asuntos internos de China", entre los cuales incluye el nombramiento de obispos.

Las palabras de Francisco también se aplican a la aislada Corea del Norte, donde no se permiten las actividades religiosas de forma abierta.

En Corea del Norte la Constitución garantiza la libertad de culto y existen algunas iglesias supervisadas por el Estado en Pyongyang, pero los refugiados que escapan de este hermético país aseguran que el régimen reprime duramente cualquier tipo de práctica religiosa.

En tanto, las relaciones del Vaticano con Vietnam han mejorado significativamente en los últimos años, aunque ambos estados todavía no tienen relaciones diplomáticas plenas.

En la era del primer papa latinoamericano de la historia, la Iglesia de Roma parece estar prestando mucho interés al desarrollo del catolicismo en Asia, una de las regiones con mayor número de jóvenes.

Muestra de ello es el viaje a Corea del Sur, el primero de un papa en 20 años a Asia Oriental, y el que Francisco tenga la intención de regresar al continente el próximo enero para visitar Sri Lanka y Filipinas.

Mensaje a los jóvenes

Luego, el Papa Francisco presidió ayer, en el Santuario de los Mártires en Haemi, la Misa de clausura de la VI Jornada Mundial de la Juventud Asiática, y alentó a los jóvenes a dejar "que Cristo transforme su natural optimismo en esperanza cristiana, su energía en virtud moral, su buena voluntad en auténtico amor, que sabe sacrificarse. Éste es el camino que están llamados a emprender".

"Junto a vuestros obispos y sacerdotes, dedicad estos años a construir una Iglesia más misionera, más humilde y más sagrada", reclamó el pontífice en una homilía a los 6,000 jóvenes de 23 países de toda Asia que han asistido a clausura de la VI Jornada de la Juventud de Asia (JJA).

El Santo Padre expresó su deseo de edificar "una Iglesia que ama y adora a Dios, tratando de servir a los pobres, los solitarios, los enfermos y los marginados" a los jóvenes asiáticos, la mayoría ataviados con chubasqueros para protegerse de la ligera lluvia en la misa celebrada al aire libre.

Aludió al lema de esta edición de las JJA, "¡Despertad!", al instar a los jóvenes a estar alerta ante "las presiones, las tentaciones y los pecados propios" y también les invitó a discernir "los aspectos de la vida contemporánea que son pecaminosos, corruptos y conducen a la muerte".

El Papa ha pedido a los jóvenes de Asia estar "despiertos y vigilantes". "Juventud de Asia, ¡levántate!", han sido las últimas palabras del Pontífice en su homilía. "No es bueno cuando veo a los jóvenes que duermen. Nadie que esté dormido puede cantar, bailar, alegrarse, por eso hay que estar despiertos, vigilantes. Id por el mundo con la ayuda de Dios", ha afirmado el Pontífice ante los jóvenes, a los que ha apelado: "¡Jóvenes, despertad. Juventud de Asia, levántate!", al tiempo que les ha recordado que "son herederos de un gran testimonio, de una preciosa confesión".

Durante la misa también se ha anunciado que la VII Jornada de la Juventud Asiática tendrá lugar en Indonesia, en 2017. Es el cuarto país más poblado del mundo y la mayoría de su población es musulmana, aunque no es un Estado islámico. El cristianismo está reconocido oficialmente como religión junto con otras cinco que se profesan en el país.

La misa de clausura de la JJA de 2014 contó con la presencia de 45,000 personas en total, entre los jóvenes venidos de toda Asia y los feligreses surcoreanos que se unieron a la celebración. —AGENCIAS.

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