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Roma

El papa Francisco lamenta que las familias no coman juntas o estén distraídas con el celular

El Pontífice explica que cuando hay algo en una familia que no funciona se nota enseguida cuando sus miembros se sientan a la mesa y los hijos están pegados a la computadora o al "aparatito"

El papa Francisco celebra una audiencia general en la plaza de San Pedro del Vaticano.

El papa Francisco celebra una audiencia general en la plaza de San Pedro del Vaticano. | Foto por EFE

El papa Francisco celebra una audiencia general en la plaza de San Pedro del Vaticano.

EL VATICANO. El Papa Francisco señaló hoy que el uso de celulares, el de “otros aparatitos”, el mirar la televisión y permanecer sin dialogar en la mesa durante la hora de la comida “tiene poco de familiar”.

El pontífice hizo estas reflexiones ante más de 20 mil personas congregadas en la Plaza de San Pedro para participar en su audiencia pública de los miércoles, durante la cual también habló sobre la capacidad de las familias de compartir los bienes de la vida y ser felices de poderlo hacer.

Precisó que alrededor de la mesa las personas comparten no solo los alimentos, sino también los afectos, los cuentos, los eventos y eso es el “termómetro” de cómo están las relaciones.

“Si en la familia hay algo que no está bien o alguna herida escondida, en la mesa se percibe enseguida. Una familia que no come casi nunca junta, o en cuya mesa no se habla, pero se ve la televisión, o el celular, es una familia poco familia”, estableció.

“Cuando los hijos en la mesa están pegados a la computadora, al móvil, y no se escuchan entre ellos, esto no es familia, son jubilados”, agregó.

Más adelante estableció que el cristianismo tiene una “vocación especial” por el convivir, porque muchas de las escenas de la vida de Jesús ocurrieron en torno a la mesa.

“Jesús escogió la comida también para entregar a sus discípulos su testamento espiritual, condensado en el gesto memorial de su Sacrificio: donación de su Cuerpo y de su Sangre como Alimento y bebida de salvación, que nutren el amor verdadero y duradero”, recordó a los fieles.

Insistió que la armonía en las familias puede restituir a la comunidad la “levadura dinámica de la hospitalidad recíproca” porque es “una escuela de inclusión humana que no teme a las confrontaciones”.

Según el Papa, no existen pequeños, huérfanos, débiles, indefensos, heridos y desilusionados, desesperados y abandonados, que la convivencia en las familias no pueda nutrir, restaurar, proteger y hospedar.

Reconoció que en la actualidad hay muchos obstáculos a la convivencia familiar e instó a encontrar las formas para recuperarla, porque “en la mesa se habla y se escucha”.

“Nada de silencio, ese silencio que no es el silencio de las religiosas, es el silencio del egoísmo: cada uno tiene lo suyo, o la televisión o el ordenador (...) y no se habla. No, nada de silencio. Recuperar esta convivencia familiar aunque sea adaptándola a los tiempos”, animó.

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