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El Papa Francisco condena cualquier forma de tortura

Alerta de que "Torturar a la gente es un pecado muy grave"

EL VATICANO. El Papa Francisco condenó ayer, en la festividad del Corpus Christi, cualquier forma de tortura e instó a los fieles católicos a trabajar para abolirla, así como para ayudar a las víctimas y a sus familias.

"El próximo 26 de junio tendrá lugar la Jornada Internacional de las Naciones Unidas en apoyo a las víctimas de tortura. En esta circunstancia, reitero la firme condena de cualquier forma de tortura", afirmó el pontífice argentino ante las miles de personas que acudieron a la Plaza de San Pedro para escucharle.

A continuación, en tono muy severo, añadió: "Torturar a la gente es un pecado mortal, ¡un pecado muy grave!". Igual que el sábado había quitado la máscara de cristiana a la mafia calabresa, el Papa deja muy claro que tampoco es cristiano practicar "cualquier forma de tortura" de los secuestrados, los detenidos o los prisionero.

Y prosiguió: "Invito a todos los cristianos a trabajar para abolirla y sostener a las víctimas (de la tortura) y a sus familias".

El Pontífice hizo esta reflexión en su alocución posterior al rezo del Ángelus.

Cabe recordar que el papa Francisco vivió de cerca la dictadura militar en Argentina entre los años de 1976 y 1983, una época donde el régimen en el poder realizó persecuciones contra gente inocente, además de torturar a varios opositores del golpe de Estado hasta la muerte.

Pero antes, el Papa Francisco recordó a los presentes la importancia de practicar la caridad con el prójimo, de "dar esperanza a los que la han perdido y de acoger a los excluidos".

También se refirió, desde la ventana del Palacio Apostólico, al regalo que entregó Jesús a los católicos en una jornada en la que se celebra la fiesta del cuerpo y la sangre de Cristo.

"Jesús no vino al mundo para dar cualquier cosa, sino para dar su propia vida como alimento a los que tienen fe en él", dijo el obispo de Roma, citando una frase del Evangelio según san Juan.

La fiesta del Corpus Christi fue instituida por el papa Urbano IV en 1264, a raíz del llamado "milagro de Bolsena".

En 1263 un sacerdote bohemio, Pedro de Praga, se dirigía hacia Roma cuando se detuvo en la cercana localidad de Bolsena para oficiar misa, pero el cura dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y pidió a Dios una "señal".

Según la tradición católica, unas gotas de sangre emanaron de forma imprevista de la hostia consagrada y cayeron sobre el corporal (lienzo que se extiende en el altar para colocar el pan y el vino sagrados), una tela que se guarda en la catedral de Orvieto, en el centro de Italia.

Hace un par de semanas, la visita al Vaticano del primado de la Iglesia anglicana, Justin Welby, sirvió para sellar la batalla conjunta de las dos confesiones cristianas contra el tráfico de seres humanos y el trabajo esclavo, al que viven sometidas decenas de millones de personas.

Por otra parte, el Papa Francisco rechazó la legalización de las drogas en días previos, mientras que los estados del norte de país azteca celebran que el Pontífice podría visitar la frontera de México en su próxima gira.

"La drogadicción es un mal, y con el mal no se puede ceder ni comprometerse. Pensar que el daño puede reducirse al permitir que los adictos usen narcóticos de ninguna manera resuelve el problema", dijo.

Francisco tiene años de experiencia atendiendo a adictos en barrios pobres de la capital argentina, y con frecuencia ha clamado contra el consumo de drogas y contra los narcotraficantes que alimentan el mercado. —AGENCIAS.

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