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El Papa condena al Estado Islámico y denuncia el sufrimiento de los niños

El Pontífice recordó a los cristianos perseguidos en Iraq y Siria, los conflictos en todo el mundo y la epidemia del ébola

El Papa Francisco imparte desde la Logia central de la basílica de San Pedro la tradicional bendición "Urbi et orbi". foto edh / reuters

El Papa Francisco imparte desde la Logia central de la basílica de San Pedro la tradicional bendición "Urbi et orbi". foto edh / reuters

El Papa Francisco imparte desde la Logia central de la basílica de San Pedro la tradicional bendición \"Urbi et orbi\". foto edh / reuters

CIUDAD DEL VATICANO. El Papa Francisco condenó ayer la "persecución brutal" de los extremistas del Estado Islámico contra las minorías y dijo que el espíritu navideño estaba empañado por el sufrimiento de los niños de Oriente Medio y otras partes del mundo.

"Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús", exclamó Francisco al hablar del dolor y el sufrimiento en el mundo.

Miles acudieron a la Plaza de San Pedro para oír la bendición y el mensaje "Urbi et orbi" (A la ciudad y al mundo), del papa argentino, marcando la segunda Navidad desde su elección el año pasado.

Francisco condenó a los terroristas del Estado Islámico que han matado o desplazado a musulmanes chiítas, cristianos y otros en Siria e Iraq que no comparten la ideología del grupo.

"Para él, el Salvador del mundo, le pido que guarde a nuestros hermanos y hermanas de Iraq y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal", dijo.

Luego se alejó de su texto y habló emotivamente de "los niños desplazados a causa de las guerras y las persecuciones, sujetos a abusos y explotación ante nuestros ojos y con nuestro silencio cómplice; a los niños masacrados en los bombardeos, incluso allí donde ha nacido el Hijo de Dios".

Sin dar más precisiones, habló de "los actuales Herodes", que tienen las manos ensangrentadas, refiriéndose al rey bíblico que ordenó la muerte de niños porque veía a Jesús como una amenaza a su poder.

También se refirió a los niños muertos "antes de ver la luz, privados del amor generoso de sus padres y sepultados en el egoísmo de una cultura que no ama la vida".

Hablando de las penurias de los refugiados, pidió "que la indiferencia se transforme en cercanía y el rechazo en acogida, para que los que ahora están sumidos en la prueba reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad".

Hizo un llamado a la conclusión de los conflictos en los países africanos, convocó al diálogo entre los israelíes y los palestinos, censuró el ataque de los extremistas talibanes en el que murieron más de 130 estudiantes en Pakistán la semana pasada y agradeció a los que ayudan a las víctimas de la epidemia del ébola.

En la víspera de Navidad, Francisco hizo un sorpresivo llamado telefónico a los refugiados cristianos en un campo de Ankawa, Iraq. "Ustedes son como Jesús en la noche de Navidad. Para él tampoco había lugar (...)", les dijo.

También citó a Ucrania y deseó que venza "el odio y la violencia y pueda emprender un nuevo camino de fraternidad y reconciliación", así como el conflicto en Nigeria, "donde se derrama más sangre y demasiadas personas son apartadas injustamente de sus seres queridos y retenidas como rehenes o masacradas".

Enumeró los conflictos en Libia, Sudán del Sur, la República Centroafricana y varias regiones de la República Democrática del Congo y realizó un llamamiento "a todos los que tienen responsabilidades políticas a que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera".

—AGENCIAS.

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