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Papa arrancó gira por interior de Cuba antes de ir a EE.UU.

Francisco viajó temprano a Holguí­n, la tercera mayor ciudad de Cuba y que nunca ha visitado un papa

Papa Francisco en Holguín

El papa Francisco arrancó el lunes el segundo tramo de su viaja a la isla con visitas a las provincias orientales de Holguí­n y Santiago que esperan ansiosas su presencia, sobre todo el poblado del Cobre que alberga a la Virgen de la Caridad, un sí­mbolo para los cubanos dentro y fuera de la isla.

Francisco viajó temprano a Holguí­n, la tercera mayor ciudad de Cuba y que nunca ha visitado un papa. Allí­ oficiará su segunda misa masiva antes de partir hacia Santiago, en el extremo oriental de la isla.

El lunes, además, es un importante aniversario para el papa: el 21 de septiembre de 1953, cuando Jorge Mario Bergoglio era un estudiante de casi 17 años fue a confesarse a una iglesia en Buenos Aires y de ahí­ decidió convertirse en sacerdote.

El pontí­fice saldrá de Santiago a Estados Unidos, como parte de una gira que el Vaticano ha dicho busca construir puentes. El papa ha jugado un papel de intermediación para que ambos paí­ses se acercaran luego de cinco décadas de tensiones.

Miles de personas ya se reuní­an en la Plaza de la Revolución de Holguí­n, aún antes de que el papa saliera de La Habana.

"Este es el que va a transformar el mundo, que nos hace falta, especialmente a la juventud", dijo Idael Confesor Martí­nez Leyva, una mujer de 58 años que llegó para la misa con un sombrero de paja que tení­a banderas del Vaticano y Cuba.

"Este papa es del pueblo, habla por nosotros", dijo Juana Isabel González, una técnica en epidemiologí­a de 57 años. "Esperamos que mueva el corazón de aquellos (los lí­deres estadounidenses) y que nos levanten el bloqueo", agregó la mujer en relación a las sanciones impuestas por Washington a la isla desde la década de 1960, presionando por un cambio en el modelo polí­tico de la nación caribeña.

La ciudad de Holguí­n estaba lista para recibirlo el lunes durante algunas horas, en las cuales dará una misa masiva en la Plaza de la Revolución y subirá al Cerro de la Cruz, una loma popular desde donde se divisa toda la ciudad.

Por todos lados la ciudad siente la presencia del pontí­fice, incluso entre los no católicos, una buena cantidad de personas dada la tradición afrodescendientes de la isla y la influencia del laicismo impulsado por el proceso revolucionario.

En las calles hay carteles dándole la bienvenida, incluso colocadas en instituciones oficiales y algunas de las avenidas por las que transitará fueron decoradas con banderas blancas, amarillas y las que tienen los colores de la cubana.

También se entregaron folletos titulados "¿Quién es el Papa?" y autos con altavoces circularon por la ciudad anunciando la misa.

Por la tarde del mismo lunes, Francisco viajará a Santiago y visitará el Cobre, cuyo santuario fue visitado por más personas que nunca en estos dí­as, informó Mireya Loreto, una laica voluntaria de 48 años que apoya la organización de los peregrinos que llegan.

"Recibimos más de 1.000 personas cada dí­a en el santuario", explicó Loreto. La cifra es notable dado que el Cobre se encuentra a unos 30 kilómetros de Santiago y al cual se accede mediante un intrincado camino de montañas llenas de árboles y pequeñas parcelas labradas.
Allí­ dormirá el pontí­fice en un antiguo convento remodelado.

El papa, quien llegó el sábado por la tarde a Cuba, tuvo una agotadora jornada el domingo, cuando se reunió con el lí­der histórico de la revolución cubana Fidel Castro y dio una misa masiva a la que asistieron el presidente Raúl Castro y su colega argentina Cristina Fernández. La homilí­a se realizó en la famosa Plaza de la Revolución y tuvo como telón de fondo la icónica imagen del Che Guevara; en ella el papa habló de la importancia de servir al prójimo y no a una ideologí­a.

También estuvo con jóvenes y con religiosos.

Francisco criticó el desempleo en paí­ses capitalistas y la ostentación de las riquezas incluso en la propia iglesia, pero también exhortó a servir a la gente más que a las ideologí­as y a no cerrarse frente a quien piensa diferente.

Este es el tercer pontí­fice que vista Cuba en 17 años, luego de Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2012.

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