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Ola de calor ha matado 760 personas en el Reino Unido

Las autoridades han decretado un nivel de alerta 3, a un paso de la situación de "emergencia nacional".

Un niño juega en una fuente en Londres. foto edh / efe

Un niño juega en una fuente en Londres. foto edh / efe

Un niño juega en una fuente en Londres. foto edh / efe

LONDRES. Hasta 760 personas han muerto en Inglaterra durante los primeros nueve días de la ola de calor que afecta al país, según las estimaciones de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, con unas temperaturas por encima de 30o.

El fenómeno climático, que comenzó el 6 de julio, durará hasta finales de la próxima semana, lo que lleva al diario a concluir que "es probable que esta cifra se doble".

Las altas temperaturas provocaron problemas de transporte en Londres previamente en la semana, cuando la estación más concurrida de la ciudad, Waterloo, cerró cuatro plataformas debido a problemas en rieles provocados por el calor.

La mayoría de las muertes por la ola de calor son, sin embargo, personas de avanzada edad o con condiciones médicas preexistentes.

"Las altas temperaturas afectan sobre todo a las personas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias", advierte la doctora Angie Bone. "Hay que vigilar la hidratación y evitar el ejercicio físico extremo y la sobreexposición al sol, algo poco usual en Gran Bretaña".

Los servicios oficiales de meteorología han alertado de los riesgos presentes en el sudeste del país, avisando a jóvenes, mayores y personas con problemas respiratorios para que tomen precauciones contra las altas temperaturas.

En el 2006 se registró la temperatura más alta para el mes de julio en Gran Bretaña, de 36.5 grados celsius, en Surrey, en el sur del país.

La mayor temperatura jamás registrada en Gran Bretaña fue de 38.5 grados centígrados en el condado suroriental de Kent, en 2003 (que se cobró 15,000 víctimas en Francia).

Los medios destacan cómo los efectos de la ola de calor se dejan sentir especialmente en Londres, donde conspiran con el termómetro la intensa humedad, la ausencia de aparatos de aire acondicionado —normalmente innecesarios— e incluso el metro, cuya escasa ventilación lo convierte en un desafío diario.

La situación ha llegado a tal punto que la diputada laborista Linda Riordan ha impulsado la aprobación urgente de una proposición no de ley parlamentaria para eximir de sus funciones a los trabajadores "altamente expuestos al calor" (desde los operarios industriales a los profesores).

"Todos estábamos encantados cuando llegó el calor, pero esto ya es demasiado", reconoce Heidi Williams, 27 años, empleada de una panadería y buscando afanosamente una sombra en St. James Park en la pausa del almuerzo. —AGENCIAS

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