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Obama viaja a Texas pero rehusa ir a la frontera con México

El presidente dice que "no es un teatro" y reitera llamado para que niños no viajen

El presidente Barack Obama ayer durante la reunión en Dallas con el gobernador de Texas, Rick Perry, para abordar la crisis humanitaria debido a la ola de inmigración infantil. foto EDH /Reuters

El presidente Barack Obama ayer durante la reunión en Dallas con el gobernador de Texas, Rick Perry, para abordar la crisis humanitaria debido a la ola de inmigración...

El presidente Barack Obama ayer durante la reunión en Dallas con el gobernador de Texas, Rick Perry, para abordar la crisis humanitaria debido a la ola de inmigración infantil. foto EDH /Reuters

ESTADOS UNIDOS. El Presidente de EE. UU., Barack Obama, estuvo ayer a tan solo 800 kilómetros de verificar con sus propios ojos una de las mayores crisis humanitarias que ha experimentado su administración: miles de niños centroamericanos que cruzan la frontera solos, detenidos por la Patrulla Fronteriza.

Obama viajó a Texas donde se reunió con líderes locales para analizar la situación migratoria, pero en Dallas, no en la frontera. Allí tuvo un encuentro con el gobernador republicano de Texas, Rick Perry, quien lo ha instado a visitar la frontera, pero no lo hizo.

En Washinton, las presiones políticas sobre el presidente parecían aumentar en ambos bandos, pues los republicanos lo denunciaron en el Senado e incluso algunos demócratas comenzaron a apoyar las exigencias del partido opositor para que visitara la frontera con México.

Obama enfatizó ayer que su decisión de no visitar la frontera sur durante su viaje a Texas se debe a que sería "un teatro" que no resolvería la crisis migratoria y negó que sus medidas ejecutivas sobre inmigración hayan generado un efecto llamada para los niños centroamericanos.

"No hay nada que esté ocurriendo en la frontera de lo que yo no esté íntimamente al tanto y haya sido informado", dijo Obama en una conferencia de prensa durante su visita a Dallas (Texas).

El mandatario insistió en hacer el llamado a los padres centroamericanos de no dejar que sus hijos viajen solos hacia y de manera ilegal hacia EE. UU. porque sus vidas corren un grave peligro.

Obama dijo que estaba dispuesto a considerar el envío de la Guardia Nacional a la frontera, como sugirió Perry, pero advirtió que sería sólo una solución temporal. Señaló que si Perry y los republicanos quieren que se resuelva el problema a largo plazo, deberían presionar al Congreso para que actúe rápidamente para financiar su solicitud.

Pero la oposición republicana expresó ayer su rechazo a la solicitud de $3,700 millones del presidente y, de momento, cualquier solución está en suspenso.

Deportarán sin ver edad

Mientras el secretario de Seguridad Interior de EE. UU., Jeh Johnson dejó en claro que su gobierno deportará a los niños migrantes que llegan a su país sin importar la edad.

"Las personas detenidas en la frontera van a ser una prioridad para el proceso de retiro y devolución a su país, y esto independientemente de la edad", dijo Johnson tras reunirse ayer con las autoridades guatemaltecas.

El funcionario estadounidense explicó que cuando se detiene en la frontera a los niños que viajan solos se entregan al departamento de Salud y servicios humanitarios, según las leyes de su país.

Hasta el martes se conocía que unos 52,000 niños habían llegado como migrantes a Estados Unidos hasta mediados de junio procedentes en su mayoría de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Ademas, varias entidades proinmigrantes presentaron ayer una demanda colectiva contra el gobierno para exigir que ofrezca abogados a los menores que estén en proceso de deportación. —AGENCIAS

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