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Obama gobernará por decreto si sus propuestas no logran consenso

Brevemente, el mandatario urgió al Congreso a aprobar la reforma migratoria este mismo año

Con menos citaciones que en 2013, el presidente Barack Obama insistió ayer en se apruebe una reforma migratoria. foto edh / ap

Con menos citaciones que en 2013, el presidente Barack Obama insistió ayer en se apruebe una reforma migratoria. foto edh / ap

Con menos citaciones que en 2013, el presidente Barack Obama insistió ayer en se apruebe una reforma migratoria. foto edh / ap

WASHINGTON. En una nueva estrategia de esquivar el Congreso cuando este no se preste a aprobar sus iniciativas, el presidente Barack Obama develó ayer una serie de acciones ejecutivas en su discurso sobre el Estado de la Unión encaminadas a reforzar la seguridad económica de millones de estadounidenses.

El tan esperado tema de la legalización de indocumentados fue mencionado apenas en un párrafo.

Precisamente ese gobernar por decreto, utilizando la fórmula de órdenes ejecutivas presidenciales, es el camino que Obama se dispone a seguir este año, después de que la mayoría de sus iniciativas de 2013 quedaran en dique seco por la oposición republicana, y en ocasiones también demócrata.

Indicó que algunas de las propuestas que planteaba requería aprobación legislativa, pero otras las podía llevar a cabo directamente si falta consenso. "América no se para, ni yo tampoco. Así que donde y cuando pueda dar pasos sin legislación para expandir oportunidades para más familias americanas, lo voy a hacer", dijo.

Las principales iniciativas que expuso se centraron en el ámbito económico y laboral. Entre ellas, la creación de un nuevo plan de pensiones para trabajadores de bajos ingresos mediante la compra de bonos del Tesoro. Otra se refiere al acuerdo que está cerrando con grandes compañías, ante la falta de acuerdo en el Congreso para extender el subsidio a los sin empleo de larga duración, para que no discriminen en su contratación a ese tipo de desempleados.

Obama también llamó a los legisladores a aprobar la reforma de inmigratoria que debe legalizar los once millones de indocumentados que residen en el país. "Tengamos la reforma este año", urgió. Aseguró que esa mano de obra regularizada y la entrada regulada de nuevas personas añadiría a la economía estadounidense un billón de dólares en diez años.

En la tribuna de la primera dama, le escuchaban Jeff Bauman y Carlos Arredondo, supervivientes del atentado del maratón de Boston, Mary Barra, la nueva consejera delegada de General Motors, un joven inmigrante indocumentado, Cristian Ávila, o un veterano gravemente herido en Afganistán, Cory Remsburg, quien recibió la mayor ovación de la noche.

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Anunció que dictará una orden ejecutiva para subir el salario mínimo de $7.25 a $10.10 a la hora para los nuevos trabajadores de empresas contratistas públicas.

El presidente obtuvo algunos de sus aplausos más fuertes -al menos parte de los demócratas- cuando criticó a aquellos legisladores que se oponen a su ley de atención médica, que no despegó apropiadamente durante su fase inicial el último trimestre pasado.

A política exterior y de seguridad, Obama solo dedicó dos de las doce páginas de su discurso. Pasó de puntillas sobre la reforma de los programas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y sobre el polémico uso de drones, y en relación al cierre de la prisión de Guantánamo se limitó a pedir al Congreso que levante algunos obstáculos.

Sobre la retirada de Afganistán, prefirió no contemplar la posibilidad de que el gobierno se abstenga de firmar el acuerdo para la permanencia de tropas de apoyo tras 2014, algo que trastocaría los intereses de EE. UU.

A Siria se refirió únicamente de modo implícito. "Como comandante en jefe, he usado la fuerza cuando era necesaria para proteger al pueblo americano, y nunca dudaré de hacerlo. Pero no enviaré tropas que sufran daño a menos que sea verdaderamente necesario, ni enviaré a nuestros hijos e hijas a quedar enfangados en conflictos de final abierto", declaró.

Y sobre la relación con Irán, Obama advirtió al Congreso que vetará cualquier proyecto de ley que incluya nuevas sanciones a ese país durante el plazo de negociaciones entre el Grupo 5+1 y el régimen iraní, y urgió a "darle una oportunidad de éxito a la diplomacia".

Para tranquilizar a los que desconfían de Teherán, insistió en que sigue "dispuesto a ejercer todas las opciones para asegurarse de que Irán no construye un arma nuclear".

Con su popularidad en los niveles más bajo desde que llegó a la Casa Blanca (42 %), Obama está muy vulnerable y tiene pocos chances de materializar la agenda que planteó anoche, especialmente porque este año habrá elecciones legislativas y los republicanos harán hasta lo imposible por debilitarlo más. Eso por lo general se traduce en bloquear sus iniciativas. —AGENCIAS.

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