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En 15 minutos, policías en Brasil toman bastión del narco

Participaron 1,500 hombres y 21 carros blindados de la Marina

Complexo da Maré está considerada como una de las áreas de tráfico de drogas más peligrosas de Río. foto edh / efe

Complexo da Maré está considerada como una de las áreas de tráfico de drogas más peligrosas de Río. foto edh / efe

Complexo da Maré está considerada como una de las áreas de tráfico de drogas más peligrosas de Río. foto edh / efe

BRASIL. La policía brasileña, apoyada por tropas, ocupó ayer una extensa favela cercana al aeropuerto internacional de Río de Janeiro y sin efectuar ni un solo disparo, con la finalidad de asegurar uno de los barrios más violentos de la ciudad, que por mucho tiempo ha estado en manos de narcotraficantes.

En el operativo del Complexo da Maré, anunciado por el Gobierno de Río hasta la saciedad y ejecutada con profusión de medios bélicos siguiendo el guión de tantas otras operaciones anteriores, culminó en poco más de 15 minutos.

Unos 1,500 hombres y 21 carros blindados de la Marina brasileña penetraron ayer al alba en el laberíntico y correoso complejo de 16 favelas transportando unidades del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), que fueron los encargados de barrer por primera vez este megasuburbio.

Maré, con más de 130,000 habitantes y enclavado entre vías estratégicas de la sede olímpica (la autopista que conecta el aeropuerto internacional Antonio Carlos Jobim con la capital y la transitada Avenida Brasil) era el fortín más inexpugnable del narcotráfico carioca en los últimos años.

Según medio brasileños, el territorio se lo repartían las dos principales facciones narco (Comando Vermelho –CV- y Amigos dos Amigos –ADA-) y grupos de milicianos, convirtiéndolo en un auténtico emporio del crimen donde diariamente se facturaban cientos de miles de reales con la venta de drogas y donde la dialéctica de las pistolas y la extorsión habían cercenado cualquier libertad individual del vecindario local.

Un primer balance del Gobierno de Río elevó a más de cien las personas detenidas entre la operación cerco y la ocupación final, entre ellos el cabecilla narco Marcelo Santos das Dores "Menor P", cuya ley imperaba en once favelas del Complejo de Maré.

La información obtenida tras la detención del delincuente habría sido crucial para seguir el rastro de otros lugartenientes conocidos en Maré. Pero la realidad es que en este complejo de favelas operaban muchos más de 118 criminales (los detenidos hasta primera hora del domingo).

Es evidente que durante los días previos a la ocupación un elevado numero de mandos y soldados del narcotráfico abandonó el conocido bastión para buscar refugio en otras favelas más periféricas donde sus facciones aún mantienen cierto control territorial.

Esta es la gran contradicción de la estrategia de pacificación: las ocupaciones se planean y se anuncian a bombo y platillo para llevarlas a cabo sin posibilidad de combate, y ello implica renunciar al factor sorpresa, crucial si se pretende capturar a los criminales.

En los próximos días, soldados de la armada comenzarán a patrullar esta área plana y casi sin árboles de unos 5 kilómetros cuadrados.

Al final, las fuerzas de seguridad instalarán puestos permanentes en Mare como parte del programa de "pacificación" que comenzó en 2008 y que busca garantizar la seguridad de Río de Janeiro antes de la realización en el país de la Copa del Mundo este año y los Juegos Olímpicos en 2016.

En años recientes, las autoridades han instalado 37 puestos de "pacificación" en un área que cubre a unas 1.5 millones de personas.

A cinco años de que comenzó el programa de "pacificación", sin duda han disminuido las balaceras en las favelas afectadas, pero muchos cariocas se quejan de la fuerza excesiva de la autoridad.

—AGENCIAS.

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