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Miles marchan contra el espionaje de los EE. UU.

Un semanario alemán publicó que en 2010 había 80 equipos de espías en el mundo

Los manifestantes realizaron el mitin cerca del Capitolio para exigir que el Congreso investigue los programas de vigilancia de masas de la NSA. foto EDH /AP

Los manifestantes realizaron el mitin cerca del Capitolio para exigir que el Congreso investigue los programas de vigilancia de masas de la NSA. foto EDH /AP

Los manifestantes realizaron el mitin cerca del Capitolio para exigir que el Congreso investigue los programas de vigilancia de masas de la NSA. foto EDH /AP

ESTADOS UNIDOS. Miles de personas se manifestaron ayer en Washington para pedir el cese del espionaje por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigla en inglés) de EE. UU. y con proclamas en favor del excontratista de la CIA, Edward Snowden, quien ha filtrado miles de documentos de inteligencia.

"Actualmente, la NSA está espiando las comunicaciones personales de todo el mundo, y está operando sin supervisión de verdad", indicó la nota de prensa de la convocatoria, que agrupaba a más de un centenar de grupos pro derechos civiles.

El propio Snowden, quien se encuentra como asilado político en Rusia desde hace unos meses, difundió un comunicado de apoyo a la manifestación.

"Hoy en día, ningún teléfono de EE. UU. realiza una llamada sin que sea registrada en la NSA. Ninguna transacción por internet entre o sale de EE. UU. sin pasar por las manos de la NSA. Nuestros legisladores en el Congreso nos dicen que no es vigilancia. Están equivocados", indicó el excontratista.

La marcha, convocada bajo el lema "Detengan la vigilancia masiva", salió de la estación de trenes Union Station y culminó ante el Congreso de EE. UU. en el centro de la capital estadounidense con pancartas que rezaban "Gracias, Edward Snowden" y "Espiar es censura".

Esta semana, los líderes europeos han mostrado su enojo ante las nuevas revelaciones de indiscriminado espionaje estadounidense que señalan que han pinchado incluso los teléfonos móviles de algunos de ellos, como el de la canciller alemana, Angela Merkel.

De hecho, el secretario de Estado norteamericano John Kerry visitó Roma y París para conversar sobre Siria, Irán y la paz en el Oriente Medio pero afrontó la indignación por la magnitud y el alcance del espionaje de Estados Unidos en el exterior.

También el presidente Barack Obama ha defendido las operaciones de vigilancia de Estados Unidos ante los gobernantes de Rusia, México, Brasil, Francia y Alemania.

En el corto plazo, Obama y Kerry intentan apaciguar el enfado internacional que ocasionaron las filtraciones de documentos secretos que efectuó Snowden.

En el largo plazo, las revelaciones de Snowden sobre las tácticas de la NSA, incluidas las supuestas escuchas a los teléfonos celulares de 35 gobernantes en el mundo, amenazan con socavar la política exterior de Washington en diversas áreas.

No obstante, la manifestación de ayer en Washington se ha centrado más en el ámbito doméstico y la falta de control de los organismos de inteligencia estadounidense por sus ciudadanos.

Una de los principales coordinadoras de la protestas, Rainey Reitman, del grupo Electronic Frontier Foundation, destacó en su intervención que lo que exigen es una "mayor supervisión" de las actividades de inteligencia e "incrementar la transparencia" de estos programas.

"No nos pueden hacer escoger entre libertad y seguridad", aseguró Reitman.

Más equipos en el mundo

Mientras tanto, una publicación del semanario alemán "Der Spiegel" reveló ayer que Estados Unidos contaba en 2010 con alrededor de ochenta equipos de espionaje de la CIA y la NSA en todo el mundo, 19 de ellos en ciudades europeas como Madrid, Berlín, París, Roma, Praga y Ginebra.

En un avance de la edición que llegará a los kioscos hoy, la revista desvela informaciones de carácter reservado de los servicios de inteligencia estadounidenses, según los cuales el móvil de Merkel, se encuentra en la lista de objetivos de la NSA desde 2002.

Basándose en documentos de esta agencia, apunta a que el teléfono de la canciller alemana seguía entre los objetivos del espionaje de EE. UU. pocas semanas antes de la visita que realizó en junio a Berlín el presidente Obama.

El número de móvil aparece identificado como "GE Chancellor Merkel", aunque no se especifica qué tipo de comunicaciones eran espiadas, si todas las conversaciones o sólo los datos de los contactos.

Una unidad denominada "Special Collection Service" (SCS) sería la encargada de recoger la información, con ayuda de un equipo, no registrado legalmente, situado en la embajada de Estados Unidos en Berlín.

En la legación diplomática, situada junto a la emblemática Puerta de Brandeburgo y a menos de un kilómetro de la sede de la Cancillería, trabajan, según la revista, técnicos de la NSA y de la CIA, encargados de espiar con sofisticadas antenas las comunicaciones que se registran en el barrio en el que se encuentran los principales edificios del Gobierno alemán.

Que esas instalaciones fuesen identificadas como postes de escuchas "dañaría gravemente las relaciones de Estados Unidos con un gobierno extranjero", se reconoce en un documento de la SCS clasificado como "alto secreto".

Estos equipos de la CIA y la NSA fueron creados a finales de los años setenta y un documento secreto señala que en 2010 había alrededor de ochenta en todo el mundo.

Según la documentación de la NSA, además de Berlín, Estados Unidos habría mantenido en Alemania una base de espionaje en Fráncfort.

Pero Obama habría asegurado personalmente a Merkel que él no tenía información del presunto espionaje de su móvil.—AGENCIAS

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