Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Brasil

Mendigo muere como héroe por salvar a rehén en Catedral de Sao Paulo

El indigente, de 61 años, aprovechó un descuido para empujar al secuestrador y permitir que la víctima escapara.

 Francisco Erasmo Rodrigues, un mendigo de la catedral de Sao Paulo, perdió la vida al liberar a una víctima de un secuestro.

 Francisco Erasmo Rodrigues, un mendigo de la catedral de Sao Paulo, perdió la vida al liberar a una víctima de un secuestro. | Foto por Aciprensa

 Francisco Erasmo Rodrigues, un mendigo de la catedral de Sao Paulo, perdió la vida al liberar a una víctima de un secuestro.

Un mendigo conmocionó a Brasil al dar su vida para liberar a una mujer que había sido tomada como rehén en las escaleras de acceso a la puerta principal de la Catedral de Sao Paulo en Brasil.

Según la prensa local, el viernes 4 de septiembre hacia las 2:00 p.m. un sujeto identificado como Luiz Antonio da Silva Rodrigues ingresó armado a la Catedral y después de estar un momento solo se acercó a la joven que luego tomó como rehén.

Elenilza Mariana de Oliveira de 25 años de edad declaró a G1 que el secuestrador quiso salir con ella para no llamar la atención de la policía. “No lo conocía y no trató de robarme. Creo que estaba tratando de huir de la policía. (…) A mí me abordó para salir” de la iglesia, relató.

Testigos dieron parte a la policía que cercó el acceso a la Catedral. Da Silva sacó un arma, tomó a la joven y amenazaba con matarla.

Fue en ese momento que apareció Francisco Erasmo Rodrigues, un mendigo de 61 años que aprovechó un descuido para empujar a Da Silva y permitir que la rehén escapara. Cuando el secuestrador se incorporó, disparó al mendigo.

Da Silva tenía antecedentes penales por robo, lesiones corporales, tráfico de drogas, entre otros. La mujer no sufrió lesiones graves.

El Párroco de la Catedral de Sao Paulo, P. Luiz Eduardo Baronto, publicó una nota de prensa el 4 de septiembre en la que lamenta profundamente los trágicos hechos ocurridos ese día.

El templo, señala el sacerdote, “es la casa de Dios para todos los que buscan la reconciliación y la paz y estará siempre abierta para el encuentro con Dios, la oración, el perdón de los pecados y la súplica por la paz”.

“En la catedral rezamos en sufragio por los que perdieron la vida en la tragedia y por la violencia de todos los días e invitamos a todos a suplicar a Dios para que la paz se restablezca en nuestra ciudad y escenas como esta no se vuelvan a repetir”, concluyó.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación