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Medios relatan trama secreta detrás de pacto EE. UU.-Cuba

Las conversaciones entre ambos países comenzaron hace más de un año. La figura del Papa y Canadá fueron determinantes.

En el acercamiento entre EE. UU. y Cuba mucho tuvo que ver la figura del Papa Francisco -como el propio Obama y el dictador Raúl Castro reconocieron en sus mensajes- y Canadá, Estado "cómplice" de las negociaciones.

Reuniones secretas, herméticos llamados telefónicos y mediaciones de último momento desarmaron un conflicto de más de medio siglo. Francisco envió dos cartas a las cancillerías de Washington y La Habana, en las que intercedía para la apertura del diálogo entre ambas naciones. Como respuesta a esas misivas, en octubre tanto Obama como Castro enviaron una delegación diplomática de alta jerarquía al Vaticano, que se reunió con el Pontífice bajo absoluta confidencialidad. La cumbre no trascendió los muros de San Pedro hasta el miércoles, cuando el acuerdo vio la luz pública.

Antes de las encíclicas citadas, el Papa recibió al presidente de EE. UU. en una audiencia privada en el Vaticano el 27 de marzo pasado, día en que el Obispo de Roma alentó a Obama a encontrar una salida al bloqueo y la falta de diálogo de ambas naciones, separadas por sólo "90 millas de mar", como dijo el mandatario en su histórico mensaje. El Pontífice habría estado al tanto de las negociaciones secretas iniciadas en 2013 entre ambos países y empujó a Obama y a Castro a redoblar los esfuerzos para concluirlas.

Canadá, como se dijo, desempeñó también un papel importantísimo en el diálogo. Múltiples cumbres tuvieron lugar en este país entre delegaciones cubanas y estadounidenses, bajo la más estricta reserva.

La primera de esas reuniones se llevó a cabo en junio de 2013 y el punto inicial que se discutió fue la liberación del empresario Alan Gross, detenido en La Habana por supuesto espionaje. Cuba reclamaba, a su vez, la entrega de otros prisioneros en poder de los EE. UU., quienes cumplían condena bajo el mismo cargo. Como parte del acuerdo, Cuba aceptó liberar -además de Gross- a otro agente de inteligencia detenido en La Habana desde hace 20 años, según consignó la cadena televisiva ABC.

El verdadero "swap", como llaman los analistas internacionales a este intercambio, fue por el segundo prisionero y no por Gross, la cara visible de la negociación. La identidad del agente no fue revelada, pero se trataba de un espía dedicado a la contrainteligencia. También otro punto importante en el debate entre EE. UU. y Cuba fue la liberación de otros 50 dirigentes políticos opositores cubanos.

Según fuentes consultadas por Infobae, ninguna reunión tuvo lugar en los Estados Unidos o Cuba. Todas fueron en terceros países, sobre todo los mencionados Canadá y el Vaticano, donde se celebró la última de las cumbres diplomáticas.

Recién en los últimos días legisladores norteamericanos llegaron a la isla para acompañar a Gross en su viaje de retorno: el diputado demócrata Chris Van Hollen (Maryland), el senador republicano Jeff Flake (Arizona) y el senador demócrata Patrick Leahy.

Para cerrar el acuerdo, los mandatarios de ambos países mantuvieron una conversación telefónica que se extendió por 45 minutos, rodeados de sus colaboradores.

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