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Niños migrantes

Más padres en EE. UU. sin noticias sobre sus hijos

En el último mes, el consulado de Manhattan ha registrado 10 casos de padres que buscan a sus hijos, presuntamente perdidos o detenidos rumbo a Estados Unidos

Los 73 menores repatriados ayer desde México llegaron en tres buses diferentes se reunieron con sus familiares en el Departamento de Atención al Migrante. foto EDH / René estrada

Los 73 menores repatriados ayer desde México llegaron en tres buses diferentes se reunieron con sus familiares en el Departamento de Atención al Migrante. foto EDH / René...

Los 73 menores repatriados ayer desde México llegaron en tres buses diferentes se reunieron con sus familiares en el Departamento de Atención al Migrante. foto EDH / René estrada

La cantidad de denuncias de padres salvadoreños que buscan a sus hijos, presuntamente perdidos en el camino desde El Salvador a Estados Unidos o en custodia por parte de las autoridades migratorias ha aumentado sensiblemente en el consulado de Nueva York.

La titular de oficina, Sandra Flores de Pérez, explicó que en el contexto de la presente crisis por la gran cantidad de niños centroamericanos que han cruzado solos la frontera entre México y Estados Unidos, han contabilizado al menos 10 solicitudes de ayuda por parte de padres que viven en Nueva York y que perdieron contacto con sus hijos. En otra época este tipo de casos son nulos.

Las denuncias son canalizadas por medio de los consulados salvadoreños cercanos a la frontera, el centro de llamadas desde Estados Unidos y Canadá y la Dirección de Gestión Humanitaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, en San Salvador.

"(La cantidad de denuncias) es poco comparado con lo que están enfrentando los consulados de la frontera. No sabemos cómo se originó esto, es demasiado", dijo la funcionaria refiriéndose a la cantidad de menores que han sido interceptados al cruzar la frontera. No obstante, se reservó la información respecto a estos casos por motivos de confidencialidad y seguridad.

Un joven salvadoreño originario de Chalatenango que ingresó indocumentado hace seis meses contó a El Diario de Hoy que muchos menores han sido traídos recientemente a Nueva York, por lo que los coyotes cobran entre 7 mil y 8 mil dólares. Estas familias no quieren hablar con reporteros porque temen ser descubiertas.

Una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores indicó que en la reciente visita realizada por la viceministra para los Salvadoreños en el Exterior, Liduvina Magarín, a la frontera México-Estados Unidos, se identificó el número de niños salvadoreños presentes en los Centros de Procesamiento.

Magarín visitó dos albergues del Programa Southwest Key: el de Hacienda del Sol, en Phoenix, Arizona, donde se encontraban 21 menores (14 niños y 7 niñas); y el de Casa Houston Reliant, en Houston, Texas, donde permanecían 29 chicos, entre 10 y 17 años.

La funcionaria recorrió dos albergues administrados por Catholic Charities. En el albergue de St. Michael's Home for Children, Houston, están cuatro connacionales del sexo masculino, entre 14 a 17 años; mientras que en el de Fort Worth, Texas, se encuentran otros cuatro entre los 4 y 13 años. Además se verificó las condiciones de los 143 compatriotas que están en la Base Militar de Fort Sill, en Oklahoma. Ahí, 77 niñas y 66 niños llegaron desde el pasado 14 de junio. Sus edades oscilan entre los 12 y 17 años.

"La red consular salvadoreña, además de constatar las condiciones está realizando labores de identificación de los niños y niñas. Asimismo, orienta a los padres y familiares en los posibles procesos de reunificación familiar. Nuestros funcionarios realizan dicho trabajo de forma gratuita y es importante advertir a los connacionales que no se dejen engañar por personas que buscan lucrarse de esta situación", indicó la fuente de la Cancillería.

Algunos de los cónsules salvadoreños en Estados Unidos han sido movilizados para apoyar con la identificación y entrevistas de los niños y niñas en los Centros de Procesamiento en Nogales y McAllen. Los cónsules, vicecónsules y asistentes administrativos de Chicago, Boston, Seattle, Dallas y Washington se han desplazado a colaborar con la asistencia y protección consular requerida.

El consulado salvadoreño de Manhattan está en contacto directo con The Children's Village, una aldea infantil ubicada en Nueva York que recibe a los menores inmigrantes cuyos padres o posibles guardianes viven en la zona. El mes anterior se ubicaban al menos 42 menores salvadoreños, dijo De Pérez.

Las autoridades de la aldea no quisieron confirmar cuántos niños salvadoreños que actualmente están siendo atendidos como parte del programa conjunto con la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR) del Departamento de Salud y Servicios Humanos del Gobierno.

"(La situación en la frontera) Es una crisis real y una tragedia. No hemos incrementado nuestras capacidades, pero estamos trabajando de cerca con la ORR", dijo vía correo electrónico el presidente de la Villa, Jeremy Kohomban.

"Todos nosotros desde nuestras contrapartes en el Gobierno y la Oficina de Reubicación de Refugiados y nuestro staff estamos profundamente preocupados por la seguridad y el bienestar de estos niños. Estamos haciendo todo lo que podemos hacer para asegurar que todas sus necesidades sean satisfechas y que su experiencia refleje por completo el compromiso de nuestra gran democracia", añadió.

En la Villa, los niños reciben atención médica, psicológica y educativa. Están allí poco tiempo -en promedio un mes- una transición necesaria entre el trauma del viaje y posibles vejámenes hasta la reunificación con sus familiares, independientemente del estatus migratorio que estos tengan.

"La preocupación más importante durante este tiempo de crisis es asegurar que los niños están seguros, bien tratados y protegidos ante posibles daños en el futuro", dijo Kohomban.

El proceso de atención

De acuerdo con la ORR, el promedio anual de atenciones en el programa de menores solos que cruzan la frontera, ha sido entre 7 mil y 8 mil. El año fiscal 2012 (del 1 de octubre de 2011 al 30 de septiembre de 2012) el número creció de forma dramática para hacer un total de 13 mil 625. La proyección para 2014 es de 60 mil.

La mayoría proviene de Guatemala, El Salvador y Honduras. La mayoría tiene más de 14 años y aproximadamente tres cuartas partes son varones.

Diversas organizaciones pro inmigrantes abogan para que a estos menores se les permita quedarse, y aunque la administración Obama ha dispuesto más recursos para que sean atendidos, la mayoría serán deportados, ya que así lo estipulan los procedimientos.

Una vez que los menores son detenidos por los agentes de inmigración y aduanas, reciben un chequeo de salud inicial, son identificados e inicia el proceso de su deportación.

Dependiendo de cada caso, pueden ser trasladados a otros centros de atención de corto plazo donde intervienen varias agencias del gobierno. Otros pueden ser asignados a refugios temporales o de mediano plazo. Los menores son presentados de forma individual, a veces sin un abogado, ante un juez de inmigración. Durante ese proceso pueden ser entregados a sus padres o parientes que demuestran capacidad para poder mantenerlos, mientras se resuelve su situación legal.

La fianza que imponen los jueces ronda los 7,500 dólares y los inmigrantes están obligados a comparecer en las audiencias señaladas.

Repatriados desde México

A bordo de tres autobuses, 100 emigrantes salvadoreños, 27 adultos y 73 menores, regresaron ayer al país desde México. Este es otro punto desde el que miles de menores de edad que intentan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos son interceptados por las autoridades y entregados al Instituto de Migración de México (INM).

La oficina de Comunicaciones de la Dirección de Migración y Extranjería de El Salvador informó que en lo que va de 2014, un aproximado de 1,800 menores de edad han sido repatriados desde dicho país.

Los menores fueron recibidos por sus familiares más cercanos en el Departamento de Atención al Migrante ubicado en la colonia La Chacra de San Salvador. La abuela de un adolescente repatriado afirmó: "Acá todo es sentencia de ver, oír y callar. Nuestro muchacho se fue porque en la comunidad donde vivimos está bien peligroso y él no se podía mover hacia otros lugares".

Otro padre de familia agregó: "Uno prefiere que se arriesguen en el camino a que los maten acá".

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