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Maduro, entre la crisis chavista, las armas y lujos

Así llega el venezolano a tres meses en el poder

Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y la ministra de Defensa, Carmen Rivas, participaron ayer en la ceremonia de ascensos en la Fuerza Armada. Foto EDH /EFE

Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y la ministra de Defensa, Carmen Rivas, participaron ayer en la ceremonia de ascensos en la Fuerza Armada. Foto EDH /EFE

Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y la ministra de Defensa, Carmen Rivas, participaron ayer en la ceremonia de ascensos en la Fuerza Armada. Foto EDH /EFE

CARACAS. Mientras los venezolanos pasan por desabastecimiento de alimentos, devaluación de la moneda, problemas económicos y de seguridad, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llega a sus tres meses de gobierno más preocupado por la instalación de un sistema antiaéreo que cubra cada rincón del país y por vivir lujosas experiencias al estilo "jet set".

El mandatario anunció esta semana que instalarán el sistema de armas antiaéreas "más poderoso del mundo", cuyos equipos han sido comprados a Rusia.

"...Para que jamás avión alguno extranjero pueda entrar a hollar el sagrado cielo de la patria", declaró el mandatario durante un evento público.

El gasto que Venezuela tiene en armas que le compra a Rusia suma una factura de más de 15 mil millones de dólares, publicó el periódico ABC de España.

A esas erogaciones se añade los lujos que Maduro se da como el reciente debido a su boda con Cilia Flores, su compañera de vida desde hacía 20 años. La pareja pasó su luna de miel en la exclusiva isla Margarita en una suntuosa mansión en la que su anfitrión fue el millonario Antonio Lecuna. Allí Maduro y su esposa degustaron de un banquete nupcial que contó con manjares como erizos al horno, caracoles al limón y cava.

En contraste, los venezolanos se las ingenian para sortear la escasez y desabastecimiento desde pan hasta de papel higiénico.

Según el economista Pedro Palma, citado por el periódico español El País en su edición electrónica, la crisis económica que atraviesa Venezuela se puede ilustrar con cifras como éstas: entre diciembre y junio la moneda local, el bolívar, se ha devaluado un 172 %; las ventas petroleras del primer trimestre del año —que es el 96 % de los ingresos— cayeron a 21,300 millones de dólares, que implica un 13.41 % menos que en el mismo periodo de 2012; y el índice de desabastecimiento de productos básicos llegó al 20.5 % en mayo, una cifra jamás alcanzada en los tiempos de Hugo Chávez.

El experto añade en la publicación de El País que hasta el 11 de julio las reservas internacionales habían caído en 5,363 millones con respecto al mismo periodo del año pasado y que solo se contaba con dinero contante y sonante para 15 días de importaciones,

Todo ello ha desembocado en el malestar popular.

El País señala en su edición que para la segunda semana de mayo, una encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD) mostraba que el 51.3 % de los ciudadanos tenían una opinión negativa de la situación del país. La percepción del aspecto político era incluso peor y que seis de cada 10 pensaban entonces que la situación era inestable.

Pero Maduro ha querido desviar la atención a toda esa crisis del chavismo lanzando acusaciones contra la oposición, publicó días atrás el periódico El Nuevo Herald.

Alberto Franceschi, uno de los analistas consultado por ese medio, decía que las acusaciones podrían tratarse de cortinas de humo, generadas por el gobierno para tratar de distraer la atención sobre los problemas que enfrenta, una especie de esfuerzo por darle más "circo" al pueblo en momentos en que las dificultades económicas del país están agravando la escasez de "pan".

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