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Madre de niño hallado muerto le pidió no viajar al norte

El niño guatemalteco se comunicó con su familia por última vez desde Reynosa, México.

La madre de un niño guatemalteco cuyo cadáver fue encontrado en el desierto a kilómetro y medio de la frontera sur de Texas dijo ayer que le suplicó que no emprendiera ese peligroso viaje desde su sencilla casa en la sierra de los Cuchumatanes, en Guatemala.

Cipriana Juárez Díaz, enferma y postrada en su cama, aseguró que su hijo Gilberto le dijo que quería ganar dinero para ayudarla. "Yo le dije 'mijo, mejor no te vayas, que todo lo que tengo es por vos''', recordó la mujer en una entrevista con un reportero local, mientras que agregó que le puso un rosario blanco cuando se fue. "Ya está muerto mi hijo. Estoy pensando en lo que él sufrió".

Gilberto Francisco Ramos Juárez apareció muerto hace unas dos semanas con el rosario aún puesto y el número telefónico de su hermano en Chicago garabateado dentro de la hebilla de su cinturón. Estaba solo en el desierto a menos de kilómetro y medio de la casa más cercana, dijo un jefe de la policía del sur de Texas el lunes. Al parecer se perdió en su camino rumbo al norte y posiblemente murió por las inclemencias del tiempo. Se le realizó una autopsia sin encontrar señales de traumatismos. Tenía 11 años, según su acta de nacimiento.

Aunque cientos de inmigrantes mueren cruzando la frontera cada año, el descubrimiento del cadáver en descomposición de Gilberto en el Valle de Río Grande, el 15 de junio, subraya los peligros que enfrentan los menores que viajan sin compañía de adultos en un momento en el que el gobierno estadounidense trata de lidiar con cifras nunca antes vistas de menores de edad que llegan ilegalmente al país.

La familia del chico dijo que la última vez que supieron de él fue unos 25 días antes de que apareciera su cadáver. Entonces estaba en Reynosa, México, esperando para cruzar la frontera. Su padre le dijo a las autoridades que el chico viajaba con un coyote.

Los investigadores contactaron al hermano del niño en Chicago gracias al teléfono en su cinturón. Los inmigrantes suelen poner los teléfonos de sus familiares en su ropa porque los pedazos de papel se pueden perder en el camino. El hermano del niño les dio el número de su padre en Guatemala y el padre identificó al menor por su ropa y pertenencias.

La causa de la muerte no ha sido determinada, pero se sospecha que fue un golpe de calor, dijo Guerra. El niño no tenía su camiseta cuando fue hallado.

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