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Los desafíos de Dilma Rousseff en Brasil

Deberá rescatar la economía, atender demandas sociales y combatir la corrupción

La gobernante DIlma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), gobernará hasta 2018 y su formación completará así un período inédito de 16 años en el poder, que comenzó en 2003. foto edh / efe

La gobernante DIlma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), gobernará hasta 2018 y su formación completará así un período inédito de 16 años en el poder, que...

La gobernante DIlma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), gobernará hasta 2018 y su formación completará así un período inédito de 16 años en el poder, que comenzó en 2003. foto edh / efe

BRASILIA. Recuperar la senda del crecimiento económico, atender las crecientes demandas sociales y combatir la corrupción son algunos de los retos a los que se enfrentará el nuevo gobierno de Dilma Rousseff.

Rousseff, de 66 años, obtuvo un nuevo mandato de cuatro años al recibir 51.6 % de los votos válidos (54.5 millones) contra 48.7 % (51 millones) del candidato opositor Aécio Neves, con la totalidad de las urnas escrutadas.

El resultado confirmó la separación que anticipaban las encuestas entre los brasileños que preferían mantener al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) en el poder que ejerce desde 2003, y quienes optaron por un cambio.

Con una economía prácticamente estancada, denuncias graves de corrupción y un Congreso fragmentado, los analistas advierten que los desafíos de Rousseff son enormes y comienzan este mismo lunes.

A eso se añade la expectativa de muchos, incluso dentro del PT, de que la presidenta muestre una mayor habilidad política para delegar decisiones, escuchar críticas y entenderse más con los mercados.

"Ella va a tener que reinventarse personalmente también, cambiar su característica personal. Si no, en 2018 no podrá hacer un sucesor", advirtió Marco Antonio Teixeira, un politólogo de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas, en diálogo con BBC Mundo.

A continuación, algunos de los retos que tiene pendientes la gobernante izquierdista.

Control de la inflación: la inflación roza el 7 %, lo que comparado con Argentina (40 %) o Venezuela (60 %) es una broma, pero la economía y los brasileños son conscientes de los efectos y gravedad que tiene el baile de precios. El futuro gobierno está obligado a poner fin a la recesión de Brasil, un gigante que no ha sabido aprovechar las oportunidades de la región.

Mejorar relación con EE. UU.: habrá que curar heridas en las relaciones con Estados Unidos después del incidente diplomático provocado tras conocerse por Edward Snowden que el gobierno de Barack Obama espiaba y tenía intervenidos hasta los teléfonos de la presidenta Dilma Rousseff. La misma práctica se siguió con empresas como Petrobras y con el resto del Gabinete.

Salud, educación y seguridad: las demandas sociales de mejoras en salud, educación, vivienda y seguridad continuarán en la agenda del próximo gobierno. La nueva clase media exige más cambios y los que permanecen en la pobreza aún necesitan subsidios sociales. Las manifestaciones callejeras podrían volver si no hay más mejoras y transparencia.

Recuperar el crecimiento: recuperar la senda de un mayor crecimiento es la prioridad. "Hay que reducir el déficit exterior, mejorar la productividad, desarrollar infraestructuras y lograr una tasa de cambio de moneda más atractiva. Estas medidas tendrán un fuerte impacto social, pero hay que hacerlo con delicadeza", resume el economista Joaquim Eloi Cirne de Toledo.

Lucha contra la corrupción: "Brasil lleva muchos años sufriendo comportamientos ilegales de miembros del Gobierno y del partido (PT). Los brasileños nos hemos acostumbrado a desayunar con un caso diferente cada día y no pasa nada. Esto tiene que cambiar". La reflexión del analista Emmanuel Publio Dias es compartida por todos.

Recuperar el valor de Petrobras: en los últimos cuatro años las acciones de la energética Petrobras cayeron un 57.7 por ciento. Francisco Petros, de la Fundación Getulio Vargas, considera que "la empresa necesita una reestructuración gigantesca. No puede ser que hoy, prácticamente, valga menos que Ecopetrol (petrolera colombiana)", se lamenta Publio Dias. —AGENCIAS.

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