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Londres: Comienza juicio por escuchas telefónicas

El escándalo comenzó en 2011, al revelarse que periodistas del News of the World interceptaron mensajes telefónicos grabados de celebridades, políticos, víctimas de delitos y otras personas

Clive Goodman, antiguo responsable de información de la realeza del periódico The News of the World, a su llegada al tribunal The Old Baley Court de Londres (Reino Unido). FOTO EDH

Clive Goodman, antiguo responsable de información de la realeza del periódico The News of the World, a su llegada al tribunal The Old Baley Court de Londres (Reino...

Clive Goodman, antiguo responsable de información de la realeza del periódico The News of the World, a su llegada al tribunal The Old Baley Court de Londres (Reino Unido). FOTO EDH

Dos ex directivos del imperio mediático de Rupert Murdoch comparecieron el lunes en la Corte Penal Central de Londres al comienzo de su juicio por escuchas telefónicas y pago de sobornos a funcionarios

Rebekah Brooks y Andy Coulson, ex directores del ahora difunto tabloide News of the World, arribaron temprano en la primera jornada del juicio, que comienza con alegatos legales y la elección del jurado. Brooks arribó con su esposo, Charles Brooks, acusado de obstrucción de justicia.

El juicio, que se desarrollará en una sala austera de la antigua corte, será observado con lupa tanto por los analistas de los medios como por Murdoch y el primer ministro británico David Cameron, a quienes sirve de recordatorio del escándalo que ya lleva dos años salpicando al periodismo, la clase política y la policía británicas.

Semanas atrás, Murdoch tuiteó: "Recuerden, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre su culpa, derecho a juicio imparcial en la mayoría de los países".

Los acusados más conocidos son Brooks, de 45 años, ex directora del News of the World y directora general de los periódicos británicos de Murdoch; Coulson, de 45, otro ex directivo del News of the World y jefe de comunicaciones de Cameron hasta 2011; y el esposo de Rebekah Brooks, Charles, de 50 años, entrenador de caballos de carreras.

Coulson era el personaje esquivo —rara vez fotografiado— que dirigía la astuta estrategia de Cameron de cara a la prensa. Brooks era la mujer ambiciosa que se texteaba con su amigo y vecino Cameron mientras dirigía los influyentes periódicos británicos de Murdoch.

Los otros acusados son Stuart Kuttner, ex jefe de redacción del tabloide; Ian Edmondson, ex director de noticias y Clive Goodman, ex director de noticias de la realeza; Cheryl Carter, ex ayudante de Rebekah Brooks; y Mark Hanna, ex jefe de seguridad de la empresa News International de Murdoch.

Brooks y Coulson están acusados de asociación ilícita para interceptar comunicaciones —escuchas telefónicas— y para cometer delitos en oficinas públicas, lo que abarca sobornos a policías y guardias en prisiones.

Rebekah Brooks, Charles Brooks, Carter y Hanna están acusados de obstrucción de justicia por retirar materiales de los archivos y ocultar computadoras y documentos a la policía.

Todos se han declarado inocentes.

El escándalo comenzó en 2011, al revelarse que periodistas del News of the World interceptaron mensajes telefónicos grabados de celebridades, políticos, víctimas de delitos y otras personas que se encontraban ante la opinión pública.

El escándalo forzó a Murdoch a cerrar el News of The World mientras la policía investigaba las escuchas telefónicas, piratería informática y sobornos de funcionarios. Las investigaciones se han extendido a otros periódicos, y el número de acusados supera la treintena, incluidos periodistas del News of The World y The Sun.

El juicio tratará de determinar qué sabían Brooks y Coulson sobre las prácticas ilegales cuando estaban a cargo del periódico. Brooks lo dirigió de 2000 a 2003; en 2002, el rotativo obtuvo ilegalmente los mensajes telefónicos de la niña de 13 años asesinada Milly Dowler mientras la policía aún la buscaba. Coulson estuvo a cargo de 2003 a 2007.

La pena máxima por las escuchas es de dos años de cárcel, en tanto los otros cargos se castigan hasta con cadena perpetua, aunque en general se imponen penas mucho más breves.

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