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Las colas y la escasez de productos que están creciendo en Venezuela

Las rebajas ordenadas por Maduro han agudizado el desabasteci-miento y alimentado el mercado negro

El gobierno izquierdista venezolano ha ordenado a los almacenes rebajar los precios. Otros sectores afectados son los de textiles, calzado, juguetes, ferretería y automotor. Foto edh / archivo

El gobierno izquierdista venezolano ha ordenado a los almacenes rebajar los precios. Otros sectores afectados son los de textiles, calzado, juguetes, ferretería y automotor. Foto edh / archivo

El gobierno izquierdista venezolano ha ordenado a los almacenes rebajar los precios. Otros sectores afectados son los de textiles, calzado, juguetes, ferretería y automotor. Foto edh / archivo

CARACAS. Desde el viernes 8 de noviembre, cuando el gobernante Nicolás Maduro ordenó la ocupación de tiendas de electrodomésticos y el posterior anuncio gubernamental de tomar diversas medidas económicas para combatir la especulación de precios, regular las importaciones y controlar la asignación de dólares a precio oficial, Venezuela ha experimentado un fenómeno social: multitud de personas que hacen largas y madrugadoras colas para adquirir bienes y que se encuentran con estantes vacíos.

El diario español ABC ejemplifica la situación con lo que le sucedió a una venezolana que intentó comprar una plancha nueva para estas navidades.

Y es que Alicia Perdomo se topó con un inmenso local comercial vacío.

Según la nota, la desolación de la tienda la consternó, sumiéndola en tristeza e incertidumbre. Ningún empleados le dio una explicación de lo que estaba pasando. Solo le respondían con un "no hay", "no sé cuándo viene" o "no estoy autorizado para hablar".

Alicia, dice el artículo, no quería hacer cola por una plancha, porque estaba cansada de pasar cada día al menos dos horas para comprar un pollo o harina de maíz o papel higiénico en el supermercado. También le indignaba acudir al mercado negro –y pagar mucho más– para no hacer cola.

ABC relata que al salir Alicia de la tienda con su carrito de la compra vacío, un hombre se le acercó. Era un encuestador que le preguntó a quién iba a votar el domingo.

Alicia lo miró con recelo y le espetó: "Mira, niño, el voto es secreto". Pero "dígame señora, ¿verdad que usted se beneficia con la rebaja de los precios decretada por el presidente Maduro?", insistió el encuestador. Y Alicia le contestó: "No me beneficio porque ahora no consigo la plancha que estoy buscando. Son muy pocos los que han podido comprar, para después revender más caro, ¿dónde está la rebaja?".

Ya no hay colas en las tiendas de electrodomésticos porque los dueños se vieron obligados a vender todo a mitad de precio. Más de 50 comerciantes fueron detenidos y juzgados bajo la acusación de especulación y usura. Además, el presidente prohibió a los comercios cerrar por falta de mercancía. "A todo aquel que cierre un establecimiento para sabotear lo haremos trabajar a la fuerza", advirtió hace unos días Maduro.

De ahí que hoy los empleados de almacenes se limiten a cruzarse de brazos frente a las estanterías desiertas.

Maduro también ha obligado a rebajar los alquileres de los centros comerciales, reguló los precios de los artículos y prohibió cobrar en dólares. Para remate, terminó decretando ayer la inmovilidad laboral por un año.

"El daño ya está hecho. Maduro ha colapsado la economía privada que sostenía al país pese a los disparates de ese pastiche socialista-chavista-comunista-no se sabe qué", afirma la analista Charito Rojas.

"El heredero hizo lo que el finado no se atrevió: devaluar en un 47% una moneda que sufre diez años de rígido control cambiario. Como el consumidor no entendía por qué un producto que costaba 400 bolívares pasó a costar 800, el Gobierno le dio la explicación que más le convenía políticamente: que eran los burgueses, apátridas, parásitos, usureros, corruptos, especuladores, que lo estaban robando, pero que allí estaba su Gobierno bolivariano para protegerlo", concluye Rojas.

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