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Argentina

Kirchnerismo y chavismo, una alianza que se tambalea

El triunfo de Mauricio Macri contra el oficialista Daniel Scioli marca el fin de la alianza del kirchnerismo con el chavismo

Seguidores del partido Cambiemos festejan la victoria de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales en Argentina ayer.

Seguidores del partido Cambiemos festejan la victoria de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales en Argentina ayer. | Foto por Agencia EFE

Seguidores del partido Cambiemos festejan la victoria de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales en Argentina ayer.

BUENOS AIRES. Venezuela ha sido un bastión para  Argentina durante los últimos 12 años del kirchnerismo, pero todo estaría por cambiar con la victoria del opositor Mauricio Macri en las presidenciales.

El triunfo de Macri tendrá un impacto en la política regional. En la campaña anunció que pedirá la expulsión de Venezuela del Mercosur por la situación de los opositores detenidos.

Asimismo se mostró partidario de derogar el polémico acuerdo de Argentina con Irán para avanzar en el esclarecimiento del atentado contra un centro judío de Buenos Aires en 1994, por el que hay varios ex diplomáticos y ex funcionarios iraníes imputados.

“Es muy importante que Argentina haya abandonado la deriva chavista en que la introdujo el kirchnerismo”, opina el escritor y periodista Carlos Alberto Montaner.

Para el columnista, el triunfo de Macri va a repercutir en las elecciones venezolanas del 6 de diciembre, “a las que la oposición democrática llegará con la certeza de que tiene un nuevo y valioso amigo que se negará a convalidar el fraude que prepara Maduro, y mucho menos la opresiva Junta Cívico-Militar con la que ha amenazado si las urnas le son adversas”.

“Como presidente, me comprometo a pedir que se aplique la cláusula democrática a Venezuela en la región“, advirtió Macri, como una sanción ante el Mercado Común del Sur (Mercosur), por lo que considera como violaciones a los derechos humanos durante los últimos años en el régimen de Nicolás Maduro.

Macri también ha dicho que exigirá con fuerza la liberación del líder opositor venezolano, Leopoldo López, mediante la aplicación de la cláusula democrática. 

No hay un Estado de derecho en Venezuela, denunció Macri en marzo cuando recibió a las esposas de Antonio Ledezma y de López. 

Además, señaló que es lamentable que el chavismo sea el aliado escogido por el gobierno argentino para esta década. “Con el respeto hacia las libertades, es lamentable estar alineados y asociados con un país donde quienes piensan distintos terminen presos”.

Cuando se le ha preguntado a Macri qué cambiará en el área ha respondido: “Yo diría que todo”, pues el eje del gobierno kirchnerista ha sido tener una relación estrecha con Venezuela “y nosotros creemos que el eje de nuestra política es el mundo entero”.

Según Montaner, el gobierno de Macri va a tener efectos sobre el panorama electoral brasileño, “fortaleciendo a las fuerzas de centro derecha que se oponen a Lula; y sobre el chileno, cuando Bachelet, cuya popularidad está en el suelo, convoque a unas nuevas elecciones en las que no podrá ser candidata”.

No sólo Mauricio Macri, como acertadamente señala Joaquín Martínez Solá en La Nación, es la expresión del relevo generacional que el país necesita, con hombres y mujeres que no sufrieron el trauma de la dictadura militar ni la barbarie guerrillera de la oposición armada, sino que puede ser quien encabece en América Latina la lucha por la democracia y las libertades. 

Alguien que conduzca al país a ese siglo XXI que empezó hace casi 16 años, y lo saque del viejo populismo en el que lo atascó el peronismo hace muchas décadas, dice Montaner. 

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