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Jueza reconoce, de nuevo, un acusado, habían compartido crucero

Hace varias semanas Mindy Glazer reconoció a un amigo de la infancia, mientras lo juzgaba por asalto

La jueza de Miami-Dade Mindy Glazer ahora debió juzgar a un detenido con quien había compartido sus vacaciones en un crucero. Hace unas semanas ella llamó la atención al reencontrarse en el estrado con un ex compañero de colegio.

La jueza de Miami-Dade Mindy Glazer ahora debió juzgar a un detenido con quien había compartido sus vacaciones en un crucero. Hace unas semanas ella llamó la atención...

La jueza de Miami-Dade Mindy Glazer ahora debió juzgar a un detenido con quien había compartido sus vacaciones en un crucero. Hace unas semanas ella llamó la atención al reencontrarse en el estrado con un ex compañero de colegio.

La jueza estadounidense Mindy Glazer reconoció, otra vez, una cara familiar en el estrado.

Después de haber enjuiciado a un excompañero de la secundaria, la jueza del condado de Miami-Dade, reconoció a otro acusado.

Ahora, ambos (la jueza y el delincuente) habían estado en el mismo crucero un fin de semana antes.

“¿Tuvo un agradable crucero?”, preguntó la mujer a Alon Glenn durante su audiencia de extradición por una acusación de fraude en Georgia.

-”¿Estuvo en aquel crucero el fin de semana pasado?”, le preguntó Glenn.

-”¿No me vio bailar?”, agregó. “¿Estuvo bailando? Estaba sentada arriba, en la sombra. Fue divertido, ¿verdad?”, le respondió la juez.


Hace varias semanas Glazer había reconocido a un amigo de la infancia, mientras lo juzgaba por asalto. El insólito hecho sucedió durante una audiencia en el tribunal en Miami.

En el banquillo de los acusados se encontraba Arthur Booth, quien fue arrestado tras ser perseguido en su auto por una patrulla policial, además de robo en gran cuantía y allanamiento de morada.

Cuando se enfrentó a la jueza, ésta se dio cuenta que se trataba de su excomàñero. “¿Usted fue a la secundaria Nautilus?”, le preguntó Glazer al acusado.

De inmediato, Booth se agarró la cabeza en un gesto de sorpresa, mientras decía una y otra vez: “Oh, por Dios” y se echó a llorar.

“Siento verlo aquí. Siempre quise saber que habría sido de usted”, dijo la jueza. “Era el chico más agradable de toda la secundaria”, agregó Glazer.

Después de desearle buena suerte y pedirle que retomara el camino del bien, Glazer ordenó que Booth permaneciera detenido con una fianza de $43,000.

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