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Un informe de forenses descartaría el suicidio del fiscal Alberto Nisman

Además, le otorgaron custodia al fiscal que retomó la causa

Gerardo Pollicita es el fiscal federal que quedó a cargo de la denuncia contra la presidenta Cristina Fernández. Foto EDH / Internet

Gerardo Pollicita es el fiscal federal que quedó a cargo de la denuncia contra la presidenta Cristina Fernández. Foto EDH / Internet

Gerardo Pollicita es el fiscal federal que quedó a cargo de la denuncia contra la presidenta Cristina Fernández. Foto EDH / Internet

BUENOS AIRES. Las teorías sobre las causas de la muerte del fiscal Alberto Nisman siguen. La última, publicado por el diario Clarín, aporta un informe forense en el que descarta el suicidio.

Los argumentos que sostienen esta tesis apuntan en varias direcciones: la trayectoria de la bala, que el cañón de la pistola no estaba apoyado en la sien del fiscal y la ausencia de restos de pólvora en la mano del fiscal.

Clarín se remite a un informe que está en manos de la Fiscalía y que, prácticamente al cabo del mes del siniestro, desmiente las primeras interpretaciones de Vivian Fein, la fiscal que investiga el caso.

Fein dijo entonces que se descartaba la "participación de terceras personas" en la muerte de Nisman, cuyo cuerpo fue descubierto el 18 de enero tendido en un charco de sangre en el cuarto de baño de su casa con un balazo en la cabeza.

Diario Clarín cita un juez que avala la tesis del crimen porque, asegura, "son situaciones no habituales para supuestos casos de suicidio".

Asimismo menciona el perfil de Nisman, un hombre hiperactivo cero tendiente a la depresión y dispuesto, de acuerdo a su trayectoria personal, a dar siempre un paso adelante aunque estuviera sometido, como estaba, a fuertes presiones. "Quien diga que flaqueó porque era floja su denuncia es no haberlo conocido. Un suicidio sería incompatible con su forma de pensar. Era muy seguro de sí mismo", asegura la fuente.

A ello se pueden sumar otros datos contra la teoría del suicidio: desde el calibre del arma -no del todo segura para alguien que se quiere suicidar-, la inoperancia de las cámaras de seguridad del edificio donde vivía Nisman (la torre Le Parc, en Puerto Madero), el hecho de que haya trabajado hasta último momento con la presentación que haría en el Congreso sobre su denuncia contra la presidenta Cristina Fernández, la falta de traba en la puerta de servicio cuando siempre estaba colocada y la demora de sus custodios en tomar contacto con quien se supone debían proteger -11 horas, remarcó una fuente-, además de que ellos no recordaran la clave para acceder por la puerta principal a la vivienda de Nisman.

Contra todas estas especulaciones, quienes se inclinan por la hipótesis del suicidio destacan el endurecimiento de los dedos de la mano derecha de Nisman, típico en quien se disparó y falleció instantáneamente. Pero esto no quita la posibilidad de que alguien lo haya obligado a hacerlo.

"A nosotros nos avisaron a la medianoche. Qué pasó antes, no lo sé", dijo una fuente judicial que participó del procedimiento en el departamento de Nisman la madrugada del domingo 18 de enero.

Mientras, ayer, el Ministerio de Seguridad informó que el fiscal federal Gerardo Pollicita dispone de "custodias de personal y vehículos de la Prefectura" las 24 horas del día.

Pollicita tomó la acusación de Nisman contra la presidenta Cristina Fernández por encubrimiento en la causa AMIA.

La autoridad, además, informó que funcionarios "se contactarán con el juez federal Daniel Rafecas esta semana, para evaluar con él los ajustes a su custodia a partir de su designación como magistrado en la misma causa".

—AGENCIAS.

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