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Iglesia nicaragüense llama a gobierno a no centralizar la ayuda

Sectores temen que la medida sea perjudicial. Consideran que es arbitraria e inconstitucional. 

Nicaragua's President Daniel Ortega addresses the audience in Managua

Gobierno de Nicaragua capta donaciones y las distribuye por medio de la estrategia denominada “apoyo sectorial”.   | Foto por EDH

Gobierno de Nicaragua capta donaciones y las distribuye por medio de la estrategia denominada “apoyo sectorial”.  

MANAGUA. Diversos sectores de la sociedad civil de Nicaragua hicieron un llamado al Gobierno para que cambie su decisión de centralizar “toda ayuda” a familias necesitadas, en especial cuando se trata de alimentos. 

Tanto la iglesia Católica como la organización Movimiento por Nicaragua y la Coalición Nacional por la Democracia, coincidieron en que la decisión del Gobierno podría perjudicar a los necesitados. 

“Sería interesante que el Sinapred (Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres) reflexione, porque la medida a veces puede condicionar la espontaneidad de nuestra gente, porque siempre el primero que nos auxilia en un desastre es un vecino. Imagínese si no tenemos Sinapred ahí, las personas no pueden recibir la ayuda”, razonó el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes, a periodistas. 

“Quiero hacer un llamado al Gobierno de Nicaragua a que facilite la solidaridad de persona a persona”, instó, por su lado, la líder del Movimiento por Nicaragua, Violeta Granera. 

Las críticas se generaron luego de que el Sinapred emitiera este lunes una declaración pública recordando que es la entidad encargada de canalizar “toda la ayuda que se quiera hacer llegar a las personas y familias afectadas por alguna situación” en Nicaragua, en especial cuando se trata de alimentos. 

El anuncio del Sinapred surgió luego de que un organismo civil denunciara la retención de 800 quintales de granos básicos que entregarían a familias que residen en el llamado “corredor seco”, en el Pacífico y norte de Nicaragua, y que han perdido sus cosechas por el déficit de lluvias de este año. 

Al respecto, la Coalición Nacional por la Democracia expresó en un pronunciamiento “su condena y enérgico rechazo” a esa decisión del Gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, que calificó de “arbitraria e inconstitucional”. 

A juicio de la Coalición, el Gobierno “pretende empoderarse de los pobres para continuar manteniéndolos en su pobreza, viviendo sin dignidad y dependientes de un populismo totalitario, improductivo y dañino para la nación”. 

A inicios de octubre la coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Nicaragua, Silvia Rucks, abandonó su cargo por “el contexto de una nueva política de gestión de la cooperación internacional”, según el organismo. 

La política consiste en que el Gobierno de Nicaragua capta donaciones elaboradas y las ejecuta a través de sus ministerios, como parte de una estrategia llamada “apoyo sectorial”.

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