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Hallan grabadora de cabina en avión ruso

Equipos de búsqueda encontraron este miércoles la grabación de la conversación de los pilotos que podría aportar a la investigación del accidente aéreo que dejó 50 muertos

Un avión ruso de pasajeros se precipitó a tierra cerca de Kazán. Foto/ AP

Un avión ruso de pasajeros se precipitó a tierra cerca de Kazán. Foto/ AP

Un avión ruso de pasajeros se precipitó a tierra cerca de Kazán. Foto/ AP

La última palabra que atinó a decir el piloto del Boeing 737 fue "circundar", pues momentos después el jet se precipitó a tierra y murieron sus 50 ocupantes, dijeron el miércoles los investigadores.

La Comisión Interestatal de Aviación, con sede en Moscú y encargada de investigar los accidentes aéreos en el territorio de lo que fue la Unión Soviética, concluyó la víspera que los pilotos no lograron aterrizar al primer intento, comenzaron a perder sustentación aerodinámica cuando ascendían en forma muy empinada, y después compensaron en exceso al enfilar la nariz hacia abajo, lo que derivó en que la nave cayera en picada casi verticalmente.

El informe se basó en los datos recabados de la grabadora del avión, que también indicó que los motores y otros sistemas funcionaban bien hasta que el aparato se estrelló.

Equipos de búsqueda hallaron el miércoles la grabación de la conversación en la cabina, un elemento vital para la pesquisa. Se supone que arrojará luz sobre los motivos de la serie de maniobras erróneas que condujeron al desastre.

Vladimir Markin, un vocero de la comisión, dijo que las grabaciones de las conversaciones de los pilotos con la torre de control parecían rutinarias.

El piloto reportó que el avión estaba en posición incorrecta para el aterrizaje y confirmó haber recibido una orden del control aéreo de que circundara el aeropuerto antes de intentar un segundo aterrizaje.

"La última palabra que dijo el piloto antes del accidente fue 'circundar'", dijo Markin en una declaración.

El avión de Tatarstan Airlines volaba de Moscú a la ciudad central de Kazán, a 720 kilómetros (450 millas) al este.

El informe de la comisión concluyó que, con el fin de preparar el avión para su segundo intento de aterrizaje, los tripulantes desconectaron el piloto automático y dieron máxima potencia a los motores, lo cual elevó la nariz del avión en un ángulo de unos 25 grados. Al parecer la maniobra abrupta hizo que el avión perdiera velocidad.

El procedimiento normal durante un aterrizaje abortado es aplicar casi máxima potencia y subir la nariz de 5 a 7 grados, explicó Kevin Hiatt, ex jefe de pilotos de la aerolínea Delta y presidente de la Fundación de Seguridad en los Vuelos, una organización estadounidense sin fines de lucro.

"Subir la nariz a 25 grados es excesivo. De eso no hay ninguna duda", agregó. "Parte de la investigación será determinar por qué decidieron subir a ese ángulo".

A una altitud de 700 metros (2,200 pies), los pilotos decidieron bajar la nariz para volver a ganar velocidad, con el fin de impedir que el avión perdiera totalmente la sustentación. El informe dijo que entonces el aparato entró en picada a un ángulo de 75 grados hasta hacer impacto sobre la pista.

A veces los aviones se pueden recuperar de esas caídas agudas, pero deben estar a una altura suficiente.

La comisión dijo que pasaron apenas 45 segundos desde el momento en que los pilotos activaron los motores al máximo hasta el momento del impacto.

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