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Fiscalía confirma la identidad de uno de los 43 estudiantes

Según el Fiscal General, robustece la teoría de que fueron asesinados y quemados por un grupo del narcotráfico.

Ezequiel Mora (der.), padre de Alexander Venancio Mora, frente al altar dedicado a su hijo. foto edh / ap

Ezequiel Mora (der.), padre de Alexander Venancio Mora, frente al altar dedicado a su hijo. foto edh / ap

Ezequiel Mora (der.), padre de Alexander Venancio Mora, frente al altar dedicado a su hijo. foto edh / ap

MÉXICO. El fiscal general Jesús Murillo Karam aseguró ayer que los expertos forenses realizarán nuevas pruebas para la identificación de los otros 42 jóvenes, tras confirmarse este fin de semana que entre los restos calcinados había huesos de Alexander Mora.

Los restos examinados fueron hallados en una zona del estado de Guerrero, donde sicarios aseguran que mataron e incineraron a los estudiantes.

En noviembre, se enviaron 17 muestras de restos óseos prácticamente carbonizados a un prestigioso laboratorio de la universidad de Innsbruck (Austria), que el jueves comunicó a la fiscalía sus primeros resultados. "La muestra fue sometida junto con otras 16 a procedimientos de extracción de ADN nuclear, es decir, el núcleo de la célula, utilizando una técnica altamente sensible", explicó Murillo Karam en una conferencia de prensa.

"Esta muestra sólo dio un resultado positivo. Los estudios de la universidad continúan para tratar de obtener muestras que puedan dar resultados con otras técnicas de investigación forense", señaló.

Añadió que la identificación fortalece la teoría a partir de los testimonios de tres sicarios del grupo del narcotráfico Guerreros Unidos, que dijeron que los quemaron en un basurero y las cenizas las metieron en ocho bolsas, seis de las cuales fueron lanzadas al Río Cocula, cercano al lugar.

El funcionario dijo que hasta ahora han sido detenidas 80 personas, 44 de ellos policías municipales.

Murillo no permitió preguntas.

Alexander y otros 42 compañeros de una escuela rural de magisterio desaparecieron la noche del 26 de septiembre en la ciudad de Iguala, en Guerrero, tras ser atacados a tiros por policías locales. De acuerdo con declaraciones de detenidos y otras pruebas, la fiscalía cree que los policías entregaron a los 43 jóvenes a sicarios del cártel Guerreros Unidos, por orden del alcalde José Luis Abarca.

Los sicarios habrían asesinado a los jóvenes e incinerado sus cuerpos en un apartado basurero de la localidad de Cocula, vecina de Iguala. Los restos carbonizados y después triturados fueron colocados en ochos bolsas y arrojados a un río, según la fiscalía, que logró recuperar uno de los paquetes cerrado. Hasta ahora, las familias de las víctimas se han negado a creer esta versión y han exigido al gobierno que redoble la búsqueda de los jóvenes.

"Los padres no vamos a descansar hasta hacer justicia", dijo Felipe de la Cruz, padre de uno de los estudiantes.

Señalando que sólo se había identificado a uno de los 43 desaparecidos, añadió "si piensan que con uno confirmado nos vamos a quedar a llorar se equivocan". —AGENCIAS.

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