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Fallece hombre de 123 años considerado en Bolivia el más longevo del mundo

El indígena aimara Carmelo Flores Laura murió debido a una diabetes tipo 2, confirmaron las autoridades

Cuando el caso de don Carmelo saltó a los medios, las autoridades aseguraron que su fecha de nacimiento, el 16 de julio de 1891, estaba documentada.

Cuando el caso de don Carmelo saltó a los medios, las autoridades aseguraron que su fecha de nacimiento, el 16 de julio de 1891, estaba documentada.

Cuando el caso de don Carmelo saltó a los medios, las autoridades aseguraron que su fecha de nacimiento, el 16 de julio de 1891, estaba documentada.

El indígena aimara Carmelo Flores Laura, que según las autoridades de Bolivia era el hombre más longevo del mundo con 123 años, murió debido a una diabetes tipo 2, informaron hoy funcionarios del municipio andino donde vivía.

El médico Adalberto Segales, del centro de salud de la comunidad de Frasquia, del municipio de Achacachi informó a los medios que Flores murió anoche a las 21.00 hora local (01.00 GMT), tras una semana de estar muy enfermo.

"Mi abuelito murió anoche en su viviendita, lo estaba cuidando mi papá", confirmó uno de sus nietos, René Flores, al diario La Razón.

El Gobierno de Bolivia consideró hace unos meses al agricultor, que vivía en el altiplano a casi unos 4,000 metros sobre el nivel del mar, como el hombre más viejo del planeta.

Cuando el caso de don Carmelo saltó a los medios, las autoridades aseguraron que su fecha de nacimiento, el 16 de julio de 1890, estaba documentada.

El presidente boliviano, Evo Morales, visitó en septiembre pasado al anciano en su casa de adobe en el altiplano y anunció que su Gobierno inició los trámites para que el Libro Guiness de los Récords lo reconociera como el hombre más longevo del mundo.

Sin embargo, el Ejecutivo no volvió a informar de esas gestiones.

Cuando trascendió su avanzada edad, los medios publicaron que Flores se alimentaba fundamentalmente de quinua, cebada, patata, haba y agua de un nevado cercano a su aldea y mascaba hojas de coca como hace cualquier indígena boliviano, según sus familiares.

También paliaba sus dolores de la artritis y otras enfermedades con friegas que se daba con un remedio casero compuesto por tres víboras conservadas en una botella con alcohol.

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