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Etarras trabajaban como masajista y profesora de yoga en México

Ambos tenían 22 años viviendo en la clandestinidad

Jesús Narváez Goñi e Itziar Alberdi y sus hijos utilizaban identidades falsas. foto edh /internet

Jesús Narváez Goñi e Itziar Alberdi y sus hijos utilizaban identidades falsas. foto edh /internet

Jesús Narváez Goñi e Itziar Alberdi y sus hijos utilizaban identidades falsas. foto edh /internet

MADRID. Los dos miembros de la banda terrorista ETA detenidos el pasado domingo en México, Juan Jesús Narváez Goñi e Itziar Alberdi, trabajaban de masajista y en un centro de yoga, respectivamente, usando para ello identidades falsas, que también utilizaban sus dos hijos, informaron ayer fuentes de la lucha antiterrorista.

Según el gobierno español, los terroristas lograron matenerse en la clandestinidad por 22 años y están supuestamente involucrados en al menos 18 asesinatos. Ellos están incluidos en la primera lista de terroristas más buscados elaborada por la Unión Europea.

Ambos fueron capturados por la agencia de inteligencia mexicana en el balneario mexicano de Puerto Vallarta, en la costa del estado occidental de Jalisco.

Las autoridades mexicanas repatriaron el domingo a los etarras y sus hijos.

Según el Ministerio del Interior español los dos detenidos vivían en la clandestinidad y su localización forma parte de una estrategia del Cuerpo Nacional de Policía para ubicar a miembros de ETA, y que aseguró, les ha permitido detener a algunos de sus integrantes en Bélgica, Brasil, Reino Unido, Italia, Francia, México y Venezuela, aunque no precisó un número.

Tanto los dos etarras como sus dos hijos, de 17 y 19 años, llegaron ayer a Madrid en el mismo avión. Según las citadas fuentes, los hijos de Narváez Goñi y Alberdi utilizaban los apellidos de acuerdo a la identidad falsa de sus padres, que utilizaron para ocultarse en México durante 22 años.

En concreto, Narváez Goñi trabajaba en el momento de su detención de masajista, mientras que su mujer, la también etarra Itziar Alberdi, estaba empleada en un centro de yoga y artes esotéricas.

Los hijos de ambos no tenían un conocimiento real del pasado terrorista de sus padres, que acumulan 19 causas judiciales en la Audiencia Nacional, cinco de ellas comunes. Ni Narváez Goñi ni Alberdi tenían contacto con ETA.

Este comando tenía instrucciones para atentar en la costa mediterránea, en el este de España, para boicotear los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

El grupo ETA se atribuyó la responsabilidad de más de 800 asesinatos durante cerca de 40 años de atentados en su búsqueda por lograr un estado vasco independiente de España y Francia.

El grupo anunció un cese al fuego definitivo en 2011, pero España insiste en que debe deponer las armas y disolverse.

—AGENCIAS

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