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Etarra condenado en España por 25 asesinatos se oculta en Venezuela

Es reclamado por la Audiencia Nacional española por el delito de enaltecimiento del terrorismo

El etarra José Ignacio de Juana Chaos, en la puerta de la licorería que regenta en Chichiriviche, Venezuela. Foto EDH / elmundo.es

El etarra José Ignacio de Juana Chaos, en la puerta de la licorería que regenta en Chichiriviche, Venezuela. Foto EDH / elmundo.es

El etarra José Ignacio de Juana Chaos, en la puerta de la licorería que regenta en Chichiriviche, Venezuela. Foto EDH / elmundo.es

MADRID. Según una investigación publicada por el diario español El Mundo, José Ignacio de Juana Chaos, considerado uno de los miembros más recalcitrantes de la banda terrorista ETA, sería el propietario de una licorería en el norte del país, en la localidad de Chichiriviche, uno de los lugares más paradisíacos del Caribe.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, dijo que pedirán su extradición.

Según el medio, amparado por el régimen chavista, De Juana Chaos también formalizó su documentación y la de su mujer, y ha dejado de utilizar nombres falsos.

En mayo de 2014, imágenes publicadas por el medio español Antena 3 también lo mostraron en el estado de Anzoátegui haciendo compras junto a su mujer e hijo en un centro comercial.

En esta ocasión, se lo puede ver en la puerta de su negocio en una actitud relajada, y lejos del semblante famélico que supo mostrar en noviembre de 2006, cuando protagonizó una huelga de hambre como protesta contra una segunda condena en su contra dictada por la justicia española.

El camino a Venezuela

De Juana Chaos fue detenido en 1987 y condenado por la Justicia española a más de 3,000 años de cárcel por 25 asesinatos cometidos en 11 atentados terroristas en los años 80, los más duros del llamado comando Madrid, al que pertenecía.

En 2006 protagonizó una huelga de hambre en prisión. Ante el riesgo que corría su vida, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero decidió enviarlo a un hospital del País Vasco durante el malogrado proceso de diálogo con ETA, desatando la polémica en España.

Europa Press detalla que su actual mujer, Irati Aranzábal, es la joven que iba a visitarlo al hospital y con la que fue sorprendido en la ducha durante esa supuesta huelga de hambre con la que en 2006 consiguió la libertad.

Posteriormente el etarra ingresó de nuevo en prisión, de la que salió el 2 de agosto de 2008, tras cumplir 21 años de condena. Ese día, en un acto en su honor celebrado en el País Vasco, se leyó una carta con su firma que contenía expresiones que según la Justicia española podían constituir un delito de enaltecimiento del terrorismo, penado con hasta dos años de prisión. Cuando la Justicia lo reclamó, había salido ya de España.

El etarra viajó a Venezuela para evitar ser extraditado por los tribunales de Irlanda del Norte. De hecho, en enero del año pasado, La Razón publicó que un empresario español había denunciado a Interpol y al Consulado español en Puerto La Cruz (Venezuela) que a finales de diciembre de 2012 se había cruzado con el etarra en un centro comercial de Lechería, ciudad caribeña situada en el estado de Anzoátegui. Allí fue registrado por la cámaras de Antena 3.

Hace años que la Audiencia Nacional de España comenzó a investigar al régimen de Venezuela por sus vínculos con el terrorismo. En 2010, cuando el gobernante Hugo Chávez aún se encontraba con vida, se reveló los nexos de bolivariano con dos peligrosos etarras: Juan Carlos Besance y Xabier Atristain.

Ambos reconocieron durante los interrogatorios que en 2008 viajaron a Venezuela a realizar un curso de armas.

Otro terrorista, Mikel Carrera, en ese momento, integrante de la cúpula de ETA explicó ante las autoridades españolas los motivos para elegir el país latinoamericano: "Es más seguro que Francia".

Nido etarra

Es más, la justicia española también investiga a Arturo Cubillas Fontán, dirigente de ETA, procesado por ejercer de intermediario entre la banda terrorista y el gobierno bolivariano.

Según El Mundo, a pesar de la escasez de productos que sufre Venezuela, De Juana Chaos cuenta con una red formada por amigos o por etarras influyentes en el entramado chavista -allí se ubica la mayor de las colonias de miembros de ETA, siempre o casi siempre protegidas por el régimen-, o por representantes políticos bien conectados, que hacen que su vida sea más fácil que la del resto de los ciudadanos.

Este es el caso de Cubillas Fontán, quien, según medios españoles, el año pasado dejó las funciones de dirección del colectivo de etarras refugiados en Venezuela que ejercía desde que aterrizó en Caracas huyendo de la Justicia española hace casi tres décadas.

En su sitio web, en marzo de 2014, elconfidencial.com afirma que los nuevos jefes de ETA en Venezuela son Xabier Arruti Imaz, José Luis Koldo Zurimendi Oribe y María Asunción Arana Altuna, otros tres reconocidos miembros de la banda que también llegaron a Venezuela en los años 80.

Elconfidencial.com agrega que Fontán contó siempre con el respaldo de Hugo Chávez, que lo situó en empresas para disfrazar la relación orgánica y económica que mantuvo su Ejecutivo con la banda terrorista.

Documentos oficiales, dice el medio, prueban que el terrorista dejó en 2013 la Corporación Venezolana de Alimentos, la empresa pública encargada de la gestión de las fincas agrícolas expropiadas por el Gobierno, y que antes estuvo, en 2011, en el Instituto Nacional de Tierras (INTI), otro organismo público responsable también de la explotación del patrimonio rural del Estado.

Arana, que también trabaja como funcionaria para el Gobierno venezolano en el Instituto Nacional de Tierras, es viuda del histórico etarra José Miguel Beñarán, alias Argala, implicado en el atentado contra Carrero Blanco.

Por su parte, Arruti es propietario de un restaurante en el municipio Chichiriviche, y es delegado del partido chavista en esa comarca. Huyó a Francia y luego a Venezuela cuando fue desarticulado el comando del que formaba parte tras su intento fallido de asesinato de un inspector de la Policía Nacional.

Y, por último, Zurimendi se estableció en Caracas tras detectarse su integración en ETA. No ha tenido actividad conocida pero es un habitual en todas las conferencias que se celebran en Venezuela para denunciar la supuesta represión del pueblo vasco y el imperialismo del Gobierno español. —AGENCIAS.

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