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Estigma hispano persiste en campaña electoral de EE.UU.

Millones de mexicanos fueron deportados en los años 30, durante la Gran Depresión. Según académicos, patrones de conducta siguen vigentes aunque en otro escenario.

Indocumentados

Defensores de los derechos de inmigrantes centroamericanos han realizado diversos actos de apoyo en EE.UU. | Foto por EFE

Defensores de los derechos de inmigrantes centroamericanos han realizado diversos actos de apoyo en EE.UU.

DENVER. Las promesas de deportar masivamente a los inmigrantes indocumentados hechas por algunos de los aspirantes republicanos a la Casa Blanca han traído a la memoria en Estados Unidos la repatriación forzosa de más de un millón de personas de origen mexicano durante la Gran Depresión. 

“No me gusta decir que la historia se repite porque no creo que sea así. Pero sí puedo decir que existen ciertos modelos de pensamiento que se transmiten de generación en generación”, dijo Francisco Balderrama, profesor de la Universidad Estatal de California en Los Ángeles. 

Dos de los candidatos a la candidatura republicana para las elecciones presidenciales de noviembre, Donald Trump y Ted Cruz, han defendido las deportaciones masivas durante la campaña y el primero, que lidera la carrera, además ha insultado directamente a los indocumentados mexicanos y prometido crear un muro en la frontera, una idea respaldada por el segundo, que es de origen cubano. 

“Quienes hoy expresan sentimientos antimexicanos o antilatinos casi seguramente lo aprendieron o lo escucharon de sus abuelos”, dijo Balderrama, quien enumera algunas expresiones reveladoras: “ustedes no pertenecen aquí”, “ustedes son extranjeros” o “un mexicano siempre será mexicano y nunca estadounidense”. 

En la década de los años 30, en el marco de la Gran Depresión económica que afectó a Estados Unidos, por lo menos un millón de mexicanos y sus hijos fueron deportados (“repatriados” fue el término que se usó) mediante un esfuerzo coordinado del gobierno federal, autoridades locales y grandes empresarios. 

Según Balderrama, los modelos de pensamiento y los patrones de conducta que dieron origen a aquellos “actos inconstitucionales” siguen vigentes, a pesar de los innegables cambios demográficos y legales de las últimas ocho décadas. 

Persiste estigma contra mexicanos
Incluso interpreta que el estigma contra los mexicanos que causó las deportaciones “todavía está aquí. El escenario ha cambiado, pero la actitud, no”, aseveró.
 

Balderrama destaca que esas actitudes no tienen en cuenta ni la cantidad de años que un inmigrante ha pasado en Estados Unidos, ni sus contribuciones a la comunidad ni la ciudadanía de esa persona. 

Similitud con casos pasados
“El 60 % de los deportados durante la Gran Depresión eran ciudadanos estadounidenses”, enfatizó. 

Las personas que fueron deportadas hace ocho décadas eran “personas como yo mismo”, dice otro experto, Esteban Gómez, antropólogo y director interino del Museo de Estudios Culturales de la Universidad de Denver. 

La mayor parte de aquellas deportaciones o “repatriaciones de mexicanos” se realizaron en California, Colorado y Texas y “no fueron algo voluntario como ‘repatriación’”, sugiere”, dijo Gómez. 

Ambos académicos coincidieron en que existen similitudes entre lo sucedido en el pasado y lo que se propone en la actualidad, como la idea de una cooperación entre autoridades federales y grandes empresarios para fomentar y facilitar las deportaciones masivas creando un “clima de ansiedad y temor” entre los mexicanos.

“El antiguo Servicio de Inmigración y Aduanas (INS) trabajaba con compañías ferroviarias, automotrices y metalúrgicas para deportar a mexicanos. Se decía que era para el bien de ellos, para que estuviesen con su propia gente y hablasen su propio idioma”, observó Balderrama, autor de “Década de Traición” (2006). 

Para el escritor e historiador Tim Z. Hernández, profesor en la Universidad de Texas en El Paso, esas “historias de marginalización” siguen siendo tan desconocidas hoy como lo fueron en el momento en el que sucedieron. 

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