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Estalla fábrica en Texas

Al cierre de esta nota, el edil de West dijo que habría unos 35 muertos

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HOUSTON, TEXAS. Brigadas de rescate y voluntarios retomaron ayer la búsqueda de supervivientes en West, la pequeña localidad de Texas que ayer amaneció revestida de escombros por la explosión el miércoles por la noche en una planta de fertilizantes, que causó al menos cinco muertos y desató el pánico entre sus apenas 2,800 habitantes.

El gobernador de Texas, Rick Perry, declaró "zona catastrófica" el condado de McLennan, donde se encuentra West.

La declaración solicita una proclamación de emergencia al presidente Barack Obama, para desembolsar fondos adicionales que permitan hacer frente al suceso.

Obama habló por teléfono con Perry desde el avión que le llevó a Boston, y le ofreció recursos federales para las tareas de recuperación.

Al cierre de esta nota, el alcalde de West, Tommy Muska, dijo al canal USAToday que unas de 35 personas, entre ellas 10 socorristas, habrían muerto. La cifra de heridos era de unos 160.

La explosión demolió una zona de cuatro cuadras en torno a la planta. Entre 50 y 60 casas de West han quedado destruidas y casi la mitad de los habitantes del pueblo han sido evacuados, según Muska.

El edil comparó el incidente con una explosión nuclear que lanzó una enorme nube con forma hongo.

Se informó sobre numerosas personas atrapadas en edificios incendiados. Los funcionarios de los servicios de emergencias dijeron que el amoníaco puede haber causado la explosión. Se estima que la planta tenía 20 toneladas de amoníaco. Fertilizantes West indicó que lo peor que podría ocurrir allí era un escape de unos 10 minutos de amoniaco que no causaría lesiones.

Una residente le dijo a la cadena KWTX-TV que oyó varias detonaciones a 20 kilómetros de distancia. "Sonó como si tres bombas hubieran explotado muy cerca de nosotros", declaró Lydia Zimmerman.

El comisario del condado McLennan, Parnell McNamara, señaló: "Esto es devastador. Nunca he visto algo así. Parece una zona de guerra, con todos los escombros".

Quedaron destruidos una escuela secundaria y la residencia de ancianos West Rest Haven, de donde fueron evacuados 133 pacientes, algunos de ellos en silla de ruedas.

Otros testigos dijeron que el panorama se asemejaba al atentado de 1996 en Oklahoma City.

El sargento de la Policía, William Swanton, aclaró que "el fuego no está fuera de control y que no ha habido ningún escape químico descontrolado" de la fábrica.

Por ahora, según Swanton, las autoridades están tratando el lugar de los hechos como la escena de un delito. "No estamos indicando que sea un crimen, pero no lo sabemos", ha incidido, explicando que hasta que no se pueda confirmar que es "un accidente industrial trabajaremos como si fuera la escena de un crimen".

La investigación correrá a cargo de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), que ha enviado a West, una localidad de poco más de 2,000 habitantes, un equipo nacional de respuesta.

Según la portavoz de ATF, Franceska Perot, la unidad incluye a investigadores de incendios, expertos en explosivos, químicos y unidades caninas. —AGENCIAS

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