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Diario NYT: Copiloto padecía un problema de visión y psíquico

Una exnovia dice que Lubitz le expresó que haría algo para que el mundo conociera su nombre

A los pies de los Alpes franceses, residentes y equipos de rescate se reunieron ayer frente al monumento levantado en honor a las víctimas del accidente aéreo del Germanwings. Foto EDH / efe

A los pies de los Alpes franceses, residentes y equipos de rescate se reunieron ayer frente al monumento levantado en honor a las víctimas del accidente aéreo del...

A los pies de los Alpes franceses, residentes y equipos de rescate se reunieron ayer frente al monumento levantado en honor a las víctimas del accidente aéreo del Germanwings. Foto EDH / efe

Nueva York. Andreas Lubitz, el copiloto que presuntamente estrelló de forma deliberada el avión de Germanwings en los Alpes, sufría problemas de visión que podrían haber puesto en peligro su trabajo, informó ayer el diario estadounidense The New York Times.

Según el periódico, que cita a dos funcionarios con conocimiento de la investigación, Lubitz buscó tratamiento para esas dificultades, sobre las que tampoco habría informado a la aerolínea.

Por ahora, no está clara la gravedad de los problemas o si podían estar vinculados a su situación psicológica, indicó The New York Times, que añade que las autoridades no han descartado la posibilidad de que los problemas de visión pudiesen ser psicosomáticos.

El periódico recuerda que según varios testimonios para Lubitz era muy importante volar y, por ahora, no había cumplido sus aspiraciones profesionales de cubrir rutas de larga distancia como comandante o capitán.

"Su salud empeoraba de forma palpable y los plazos se le echaban encima: entre junio y julio de este año debía renovar su permiso médico", informó el diario español El País, que también consigna que la autoridad médica responsable de dictaminar la idoneidad de los pilotos para trabajar (Aeromedical Center) ya había detectado a Lubitz una depresión y que por ese motivo le había retirado de forma temporal el permiso para volar. Aunque después el médico vio una mejoría en su estado y le volvió a dar el permiso.

La Clínica Universitaria de Düsseldorf informó el viernes que Lubitz había sido evaluado en sus instalaciones por última vez el 10 de marzo.

Consultada por The New York Times, una portavoz del centro no quiso comentar si el copiloto había presentado problemas de visión, alegando las leyes que protegen la privacidad de los pacientes.

En un comunicado, la clínica calificó de "incorrecto" que Lubitz fuera tratado por depresión e indicó que había acudido al centro para contrastar diagnósticos.

Quería pasar a la historia

Por otro lado, una exnovia del copiloto asegura que Lubitz en más de una vez le había dicho que haría algo por lo que todo el mundo le conocería.

"Cuando oí lo de la catástrofe, me vino una y otra vez a la mente una frase que decía: 'Un día haré algo que cambiará todo el sistema y entonces todos conocerán mi nombre y lo recordarán'. Nunca sabía a qué se refería, pero ahora cobra sentido", dijo, según el diario alemán "Bild".

Por su parte, el padre del copiloto está "completamente hundido", según el alcalde de la localidad cercana al lugar del siniestro Prads-Haute-Bléone, Bernard Bartolini.

El edil indicó, en declaraciones ofrecidas a la cadena francesa "BFM TV", que el padre de Lubitz "siente sobre él toda la responsabilidad de ese drama" y "atraviesa una angustia increíble". Y que el jueves que lo vio en la ceremonia en honor de las víctimas estaba "deshecho" como el resto. —AGENCIAS

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