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Diario ABC: el chavismo sigue ocultando los hechos que rodearon la muerte de Chávez

El intento desde diversos medios de esclarecer la verdad se ha topado con un pacto de silencio que inevitablemente siembra dudas

Un año después de la muerte de Hugo Chávez, el secretismo sigue envolviendo los últimos días de su vida. Fuera de insistir en la versión oficial, según la cual Chávez habría fallecido el martes 5 de marzo de 2013, a las 16:25 horas, en el Hospital Militar de Caracas, nadie de su círculo íntimo ha revelado pormenores de las circunstancias de aquellos últimos días, lo que es visto con sospecha.

El intento desde diversos medios de esclarecer la verdad se ha topado con un pacto de silencio que inevitablemente siembra dudas.

Según el diario español ABC, el hecho de que las dos hijas mayores de Chávez hayan forzado su permanencia en la residencia oficial, negándosela a Maduro, ha sido visto como indicio de que saben cosas que complicarían al nuevo gobernante en caso de hacerse públicas.

A lo largo de este año han aparecido rumores sobre la posibilidad de que Chávez en realidad muriera en las últimas jornadas de 2012, cuando ciertamente tuvo una grave crisis.

Testimonios recogidos por ABC de personas que vieron a Chávez con posterioridad, desmienten esa tesis. Esos testimonios pierden la pista de Chávez, alguien con capacidades ya muy limitadas, a mediados de febrero de 2013, coincidiendo con el anuncio que entonces hizo el Gobierno de un traslado del gobernante al Hospital Militar de Caracas. Ninguna de las personas consultadas tiene la certeza de que Chávez acabara allí su vida; pues nadie atestigua haberle visto en esas instalaciones.

Las pesquisas realizadas no han desmentido, aunque tampoco confirmado, la versión ofrecida hace un año por ABC en el sentido de que Chávez pudo morir en Cuba horas antes del anuncio oficial, si bien una comunicación enviada aquel día desde la isla al palacio presidencial venezolano parecía sugerir eso.

A Chávez le fue diagnosticado un cáncer en zona pélvica en junio de 2011, mes en que fue operado en dos ocasiones. En febrero de 2012 se produjo una recaída y una nueva operación. Rechazó después someterse a un tratamiento intensivo y se concentró en procedimientos de esteroides y otras sustancias para aparentar cierta actividad durante la campaña electoral de las presidenciales de octubre de 2012.

Luego del gane, nuevos exámenes mostraron que esos meses de negligencia habían pasado factura. El tumor, un rabdomiosarcoma pélvico, se había extendido. En diciembre de 2012 se produjo la cuarta y última operación. El postoperatorio se complicó con una infección respiratoria que con el tiempo se agravó.

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