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Desencanto popular con los partidos tradicionales

El proceso electoral de este domingo es considerado como una especie de elección intermedia de cara a la sucesión presidencial de 2018.

Familiares de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala y alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa , se enfrentan a la policía. foto edh / efe

Familiares de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala y alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa , se enfrentan a la policía. foto edh / efe

Familiares de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala y alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa , se enfrentan a la policía. foto edh / efe

MÉXICO. Las elecciones de este domingo, en las que se renovarán 1,996 cargos públicos, serán claves para la segunda mitad del mandato de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), un presidente muy elogiado por sus reformas pero desgastado por la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala,

En opinión de Víctor Alarcón, catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la campaña "ha sido muy pobre en cuanto propuestas" y no ha logrado despertar el interés de los ciudadanos.

El conservador Partido Acción Nacional (PAN) y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) siguen "atrapados en la inercia que les dejó el Pacto por México", lo que les impidió generar ataques más frontales o propuestas atractivas.

Ese acuerdo firmado por las tres principales formaciones en diciembre de 2012 permitió a Peña Nieto sacar adelante reformas en sectores clave para el país, como la energética o la de telecomunicaciones, y proyectar al mundo una imagen de México en transformación.

Pero el optimismo se vino abajo tras la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, un caso que consternó al mundo y generó un movimiento para exigir justicia en un país con más de 22,000 personas desaparecidas, y escándalos sobre presuntos conflictos de interés de su entorno más cercano.

El barco del PRD se está hundiendo, en los últimos meses lo abandonaron hasta sus líderes morales, como el fundador Cuaúhtemoc Cárdenas quién renunció. Y algunos de los que se quedaron han sido acusados de corrupción, como el también ex alcalde capitalino, Marcelo Ebrard. Pero sobretodo la ciudadanía no les perdona que fueran sus siglas bajo las cuales se refugiase José Luís Abarca, alcalde de Iguala quién con su mujer sería el presunto autor intelectual del secuestro de los 43 estudiantes en su municipio. O Ángel Aguirre, ex priísta reconvertido y gobernador del estado de Guerrero, quién fue cesado por colusión con el crimen organizado después de la desaparición de los 43. Con este escenario el PRD puede incluso perder el control de la Ciudad de México, su principal bastión.

Los conservadores por su parte tampoco acaban de remontar. Aunque el PAN tendría el segundo lugar en intención de voto, todavía está lejos de aquellas cifras que le dieron la presidencia en 2001 y 2006. El último jefe de gobierno, Felipe Calderón, dejó un saldo de 80 mil muertos relacionado con la guerra abierta que impulsó contra el narcotráfico y una espiral de violencia que todavía pesa. —AGENCIAS

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