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Debate por aval a medidas de seguridad fronteriza

Mañana o viernes sería votación final del proyecto en el Senado

Miles de inmigrantes, entre ellos salvadoreños, se han manifestado en varias ocasiones en favor de la reforma. foto edh / ap

Miles de inmigrantes, entre ellos salvadoreños, se han manifestado en varias ocasiones en favor de la reforma. foto edh / ap

Miles de inmigrantes, entre ellos salvadoreños, se han manifestado en varias ocasiones en favor de la reforma. foto edh / ap

ESTADOS UNIDOS. El paso clave que ha tenido la reforma migratoria tras la aprobación en el Senado del acuerdo de medidas de seguridad fronteriza ha desatado el debate sobre si pasará o no la prueba en la Cámara de representantes con mayoría republicana.

Algunos puntos en discusión son que las medidas avaladas "militarizan" la frontera con México, lo cual es criticado por ese país; aparte que entre los republicanos existe una división de opinión sobre los alcances de la reforma.

Una coalición proinmigrante de Florida expresó ayer su descontento por la enmienda del Senado de EE. UU. al proyecto de ley de reforma migratoria que duplica los recursos para la seguridad fronteriza, una medida que, en su opinión, es "defectuosa" y "militariza" la frontera de esa nación.

La misma reacción tuvo el gobierno mexicano. El secretario de Relaciones Exteriores de México, José Antonio Meade, afirmó ayer que "las bardas no son la solución al fenómeno migratorio" al aludir a la enmienda republicana a la reforma migratoria integral que prevé el refuerzo de la vigilancia en la frontera con México.

"Estamos convencidos de que las bardas (vallas) no unen, no son la solución al fenómeno migratorio, y no son congruentes con una frontera moderna y segura", aseguró Meade.

La propuesta que contiene las medidas de seguridad fronteriza, entre ellas la construcción de un muro de más de 700 kilómetros y la implementación de nuevas tecnologías para el registro de inmigrantes es impulsada por los senadores republicanos John Hoeven y Bob Corker.

Pero pese a las críticas hay quienes están muy optimistas de que pasará la prueba esta semana en el Senado, como Lindsey Graham, un prominente negociador republicano del proyecto S.744, considerado un camino hacia la ciudadanía para 11 millones de indocumentados.

División republicana

Algunas agencias de noticias destacaron ayer que la reforma migratoria es posiblemente la mejor posibilidad del presidente Barack Obama de tener un importante logro en política interna durante su segundo mandato, tras los reveses que tuvo su gobierno en los temas fiscal y de control de armas.

Pero con los republicanos divididos en el tema, el proyecto de reforma migratoria enfrenta una dura batalla en la Cámara de Representantes, aunque sea aprobada en el Senado a finales de esta semana.

Muchos republicanos dicen que la reforma migratoria ofrece al partido una posibilidad de mostrar un rostro más amigable hacia los electores hispanos, un electorado cada vez más importante que en su mayoría apoyó a Barack Obama y los demócratas en las elecciones de noviembre. Pero muchos republicanos conservadores en la cámara baja ven la reforma migratoria como una amnistía para aquellos que violaron la ley.

Algunos representantes republicanos han pedido al líder de la cámara John Boehner no permitir que ningún proyecto migratorio sea votado por temor a lo que pueda contener y que pueda abrir la puerta a un acuerdo inconveniente con el Senado.

Al mismo tiempo, la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Cámara de Representantes está aprobando varias medidas relacionadas con la inmigración, acción que por lo general es la antesala de votaciones en el pleno de la cámara.

"Ahora es el momento de hacerlo", dijo Obama el lunes en la Casa Blanca antes de reunirse con nueve empresarios que apoyan un cambio en las leyes migratorias. "Espero que podamos conseguir la votación más fuerte posible en el Senado para que entonces podamos avanzar hacia la Cámara de Representantes y lograr esto antes del receso del verano" boreal, que es a comienzos de agosto.

Otro temor de una parte de los republicanos, de acuerdo a los reportajes de agencias es que la reforma no frenará futuras marejadas de indocumentados, y otros advierten que oponerse a la medida solo ahuyentará más a los votantes hispanos.

Kica Matos, portavoz del Movimiento para una Reforma Migratoria Justa, afirmó que aunque la enmienda supone "un incremento sin precedente" en la vigilancia fronteriza, al menos ese gasto ayudará a acelerar la aprobación de la reforma.

"Los republicanos ya no pueden escudarse detrás de la seguridad fronteriza como un obstáculo a la reforma migratoria. Quien se oponga a este proyecto de ley solo demuestra que es anti inmigrante y anti familia", aseguró Matos, al prometer una movilización para presionarlos.

La pretensión de Obama es que la reforma migratoria sea aprobada por la Cámara de representantes antes del 4 de julio. —AGENCIAS

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