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Crimea, la perla militar rusa en Ucrania

Su importancia radica en la flota que Rusia mantiene en Sebastopol

UCRANIA. La península de Crimea, situada en la costa norte del Mar Negro, es la única república autónoma de Ucrania y tuvo una Constitución independiente hasta 1995. Con una superficie de unos 26,000 km cuadrados, su población de dos millones de habitantes es mayoritariamente rusohablante.

Su importancia estratégica radica en que en su territorio, en la ciudad de Sebastopol, está la principal base de la flota rusa en el Mar Negro, además de existir una fuerte identidad rusa.

La estratégica base de Sebastopol acoge a 18.500 efectivos, según datos del año 2010, entre militares, técnicos y familiares.

Con las convulsiones nacionalistas en Kiev y el Oeste de Ucrania, Crimea se ha convertido junto con Jarkov y Donetsk en uno de los bastiones de los que se oponen a ellos y apuestan por mantener los vínculos por Rusia y puede ser el siguiente foco de violencia.

Crimea es una península con costas en el Mar Negro y el Mar de Azov. El control de estas aguas ha sido clave para Moscú desde la época de los zares, pues así domina el este de Europa y el oeste de Asia: por eso Crimea es una reducción en forma de península de lo que es Rusia como potencia.

A pesar de formar parte de Ucrania, la mayoría de los ciudadanos de Crimea son étnicamente rusos. En concreto un 58 %, frente a un 32 % de ucranianos y un 10 % de tártaros, según el último censo nacional de 2001.

Una división que se repite en un país partido en dos: la mitad oeste habla ucraniano y es mayoritariamente proeuropea y nacionalista; el este y sur del país hablan ruso y quieren mantenerse en la órbita rusa.

Rusia transfirió la península de Crimea a Ucrania en 1954, cuando las dos repúblicas formaban parte de la antigua Unión Soviética. Kiev la conservó bajo su soberanía cuando Ucrania se declaró independiente en 1991, pero la flota rusa del Mar Negro siguió estacionada en el puerto de Sebastopol. En 2010, los parlamentos de ambas naciones llegaron a un acuerdo que prevé prolongar esa presencia hasta 2042, a cambio de una reducción del 30 por ciento en el precio del gas ruso.

Con la destitución del presidente ucraniano Víktor Yanukovich y la asunción temporal de un gobierno pro occidental, en Moscú aumentaron los temores por perder esa importante base militar en Crimea.

El sábado, Vladimir Putin obtuvo el visto bueno del parlamento ruso para invadir militarmente Crimea, lo que el gobierno ucraniano interpretó como una "declaración de guerra".

Los expertos militares consultados por los medios estadounidenses han señalado, de forma casi unánime, que EE. UU. no tiene de momento opciones militares reales para responder a la ocupación rusa de Crimea.

Aún el senador republicano Marco Rubio, quien ha instado a una acción más enérgica por parte del presidente Obama, omitió señalar qué podría hacer EE. UU. Unidos desde el punto de vista militar para revertir la acción rusa.

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